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ISSN 1913-6196

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 Suicidio: la violencia autoinfligida

Salud

Por la Organización Panamericana de la Salud  

Parte 4 /8

Antecedentes Enfoques vinculados con las relaciones
La magnitud del problema Enfoques sociales
Tasas de suicidio por país, edad y sexo Recomendaciones
Factores de riesgo Referencias

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de comportamiento suicida son numerosos e interactúan unos con otros. El conocimiento de cuáles son los individuos que tienen predisposición al suicidio y posiblemente también afronten una combinación de factores de riesgo, puede ayudar a detectar a quienes más necesitan la prevención.

Cuando hay factores protectores suficientemente fuertes, aun la presencia de varios factores de riesgo —tales como la depresión grave, la esquizofrenia, el abuso del alcohol o la pérdida de un ser querido— tal vez no cree las condiciones idóneas para la ideación o el comportamiento suicidas en un individuo. El estudio de los factores protectores está todavía en pañales. Si se desea que la investigación y la prevención del suicidio logren avances reales, es preciso conocer mucho mejor los factores protectores para alcanzar adelantos similares a los realizados en los decenios recientes en la comprensión de los factores predisponentes y desencadenantes del suicidio.

Además de las observaciones de Durkheim sobre el matrimonio y la religión, varias investigaciones han arrojado luz sobre las funciones protectoras de la paternidad (139), el apoyo social y la integración familiar (36, 140–142), la autoestima (143) y la represión del ego (144). Otros estudios han medido directamente el equilibrio entre los factores de riesgo y los factores protectores al tratar de predecir el comportamiento suicida. En uno de esos estudios —una encuesta entre jóvenes indígenas de los Estados Unidos y de Alaska—, Borowsky et al. (145) encontraron que concentrarse en factores protectores como el bienestar emocional y la integración con la familia y los amigos fue tanto o más útil que tratar de reducir los factores de riesgo en la prevención del suicidio. El estudio de los factores protectores parecería ser un campo prometedor para la investigación futura.

¿Qué se puede hacer para prevenir los suicidios?

Con el aumento general del comportamiento suicida, en particular entre los jóvenes, hay una gran necesidad de intervenciones eficaces. Según se ha visto, existen numerosos posibles factores de riesgo de comportamiento suicida y las intervenciones se basan generalmente en un conocimiento de estos factores. Si bien desde hace mucho tiempo se cuenta con diversas intervenciones, muy pocas han mostrado un efecto considerable para reducir el comportamiento suicida o han producido resultados sostenibles a largo plazo (146).

Enfoques del tratamiento

Tratamiento de los trastornos mentales

Ya que mucho material publicado y la experiencia clínica indican que varios trastornos mentales se asocian significativamente con el suicidio, la identificación temprana y el tratamiento apropiado de estos trastornos es una estrategia importante para prevenir el suicidio. Particularmente pertinentes aquí son las alteraciones del estado de ánimo, el alcoholismo y el abuso de otras sustancias psicotrópicas, la esquizofrenia y ciertos tipos de trastornos de la personalidad.

Hay indicios de que la capacitación del personal de atención primaria de salud para diagnosticar y tratar a las personas con alteraciones del estado de ánimo puede resultar eficaz para reducir las tasas de suicidio entre las personas en riesgo. Además, la nueva generación de medicamentos para tratar los trastornos tanto del estado de ánimo como esquizofrénicos, con menos efectos colaterales y un perfil terapéutico más específico que los medicamentos anteriores, parecería aumentar la observancia del tratamiento y producir mejores resultados, con lo cual disminuye la probabilidad del comportamiento suicida en los pacientes.

Farmacoterapia

Se ha examinado la eficacia de la farmacoterapia para modificar los procesos neurobiológicos que son la base de ciertos trastornos psiquiátricos, incluidos los que están relacionados con el comportamiento suicida. Verkes et al. (147), por ejemplo, señalaron que la paroxetina quizá sea eficaz para reducir el comportamiento suicida. La razón de la elección de la paroxetina fue que el comportamiento suicida se ha asociado con una disminución de la función de la serotonina. Se sabe que la paroxetina es un inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS) y que, como tal, aumenta la disponibilidad de serotonina para la transmisión neural de señales. En un estudio de doble ciego efectuado durante un año, se compararon los efectos de la paroxetina y un placebo administrados a pacientes que tenían antecedentes de tentativas de suicidio y habían intentado suicidarse recientemente. Estos pacientes no habían padecido depresión grave, pero la mayoría presentaba un "trastorno de la personalidad del grupo B" (que incluye los trastornos de la personalidad antisocial, narcisista, limítrofe e histriónica). Los resultados indicaron que el mejoramiento de la función de la serotonina con un ISRS, en este caso la paroxetina, puede reducir el comportamiento suicida en los pacientes con antecedentes de intentos de suicidio, pero no en los que sufren depresión grave.

Enfoques relacionados con el comportamiento

Mientras muchos enfoques de tratamiento se concentran principalmente en el trastorno mental y suponen que el mejoramiento del trastorno conducirá a una reducción del comportamiento suicida, otros enfoques están directamente orientados al comportamiento (148). Conforme a este enfoque, se han concebido varias intervenciones, algunas de las cuales se examinan a continuación.

La terapia conductual

En las intervenciones conductuales, un trabajador de salud mental realiza sesiones de terapia con el paciente para analizar el comportamiento y los pensamientos suicidas anteriores y actuales y, mediante la indagación, trata de establecer conexiones con posibles factores subyacentes (148). Los resultados iniciales en cuanto a la eficacia de este tipo de tratamiento son prometedores, pero todavía no hay ninguna respuesta concluyente.

Un estudio efectuado en Oxford (Inglaterra) examinó a pacientes de 16 a 65 años de edad, en alto riesgo de múltiples intentos de suicidio, que habían sido asistidos en una unidad de urgencias después de ingerir una sobredosis de medicamentos antidepresivos (149). Los pacientes recibieron el tratamiento ordinario para los intentos de suicidio o el tratamiento ordinario junto con una intervención breve "orientada al problema", una forma de psicoterapia a corto plazo que se concentró en el problema identificado como el más perturbador para el paciente. El estudio encontró un beneficio significativo para el grupo experimental (los que recibían la intervención junto con el tratamiento ordinario) seis meses después del tratamiento, en cuanto a una disminución de las tasas de intentos repetidos de suicidio. Lamentablemente, esta diferencia ya no fue significativa cuando se reevaluó a los sujetos después de 18 meses.

Un estudio realizado en los Estados Unidos (150) examinó la eficacia de la terapia conductual dialéctica con pacientes que presentaban trastornos de la personalidad limítrofe, disfunciones conductuales múltiples, trastornos mentales importantes y antecedentes de múltiples intentos de suicidio. La terapia conductual dialéctica es un tratamiento concebido para los pacientes crónicamente suicidas, que usa el análisis de comportamientos y una estrategia de solución de problemas. Durante el primer año posterior al tratamiento, los pacientes que recibieron la terapia hicieron menos intentos de suicidio que los que habían recibido el tratamiento ordinario.

Otra investigación efectuada en los Estados Unidos (151) que adoptó un enfoque de terapia conductual examinó a pacientes con antecedentes de intentos de suicidio. El objetivo era ver si mostraban un "déficit en el pensamiento futuro positivo", es decir, si carecían de esperanzas y expectativas para el futuro. Si era así, el estudio procuró establecer si tal déficit podría modificarse mediante una intervención psicológica breve conocida como "terapia conductual cognoscitiva con la ayuda de un manual" (TCCM). En esta intervención, el problema se soluciona con la orientación de un manual, con el fin de estandarizar el tratamiento. Se asignó aleatoriamente a los pacientes la TCCM o el tratamiento ordinario para los intentos de suicidio y se volvió a evaluar a los pacientes después de seis meses. El estudio encontró que los pacientes con antecedentes de intentos de suicidio mostraban menos esperanzas y menos expectativas positivas para el futuro que el grupo de testigos pareados de la comunidad. Después de la intervención de TCCM, sus expectativas mejoraron significativamente, mientras que los que recibieron el tratamiento ordinario solo presentaron una mejora marginal.

Las tarjetas verdes

La denominada tarjeta verde es una intervención relativamente sencilla. El cliente recibe una tarjeta que le da acceso directo e inmediato a una gama de opciones, como un psiquiatra de turno o la hospitalización. Si bien no se ha comprobado que sea una intervención particularmente eficaz, la tarjeta verde sí parece tener algunos efectos beneficiosos para los que consideran el suicidio por primera vez (152, 153).

En un estudio reciente se usó la tarjeta verde con pacientes que habían intentado el suicidio por primera vez y con otros con antecedentes de intentos de suicidio (154). Los participantes en el estudio fueron asignados aleatoriamente a grupos testigos, que recibieron solo el tratamiento ordinario para el intento de suicidio, y grupos experimentales, que recibieron el tratamiento ordinario más una tarjeta verde. La tarjeta verde ofrecía durante las 24 horas del día una consulta telefónica con un psiquiatra para las situaciones de crisis. El efecto de la tarjeta verde fue diferente entre los dos tipos de grupos experimentales. Tuvo un efecto protector en los que habían intentado el suicidio por primera vez (aunque no fue estadísticamente significativo), pero no causó ningún efecto sobre los que habían hecho intentos anteriores. Puede ser que el apoyo telefónico solo ofrecido por la tarjeta verde en el estudio no fuera suficiente y que la tarjeta tendría que haber facilitado el acceso a otros servicios para situaciones de crisis.

Otra intervención, basada en el principio de la conexión, la disponibilidad de ayuda y el acceso fácil a ella, es el servicio de Teleayuda y Telecontrol para las personas de edad que opera en Italia (155). Teleayuda es un sistema de alarma que el cliente puede activar para pedir ayuda. El servicio de Telecontrol se pone en contacto con los clientes dos veces a la semana para conocer sus necesidades y ofrecer apoyo emocional. En un estudio, a 12 135 individuos de 65 o más años de edad se les dio el servicio de Teleayuda y Telecontrol por cuatro años (155). Durante este período, hubo solo un suicidio en el grupo, en contraste con los siete previstos según las estadísticas (156).


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