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Parte 5 /8
Enfoques vinculados con las relaciones
Se sabe
que la sensibilidad al suicidio está vinculada con las relaciones sociales
que una persona tiene: cuanto mayor es el número de relaciones sociales,
menor es en general la susceptibilidad al suicidio (156). Varias
intervenciones han procurado mejorar las relaciones sociales con el fin de
reducir el comportamiento suicida repetido.
El enfoque general consiste en explorar los problemas en
diferentes esferas de la vida social del paciente para que el terapeuta
trate de abordarlos. Aunque la meta principal es prevenir el comportamiento
suicida recurrente, el mejoramiento de las relaciones sociales se considera
también importante en sí mismo.
Las investigaciones sobre la eficacia del enfoque vinculado
con las relaciones no han demostrado efectos positivos para disminuir el
comportamiento suicida. Sin embargo, se ha comprobado que el enfoque produce
un mejoramiento de las relaciones sociales de las personas.
Intervenciones psicosociales
Litman y Wold (156) investigaron un método particular
para llegar al paciente, conocido como "el mantenimiento continuo de las
relaciones" (MCR). En este método, el consejero busca activamente
comunicarse con la persona que pretende suicidarse y trata de mantener una
relación constante con ella. Un total de 400 personas en alto riesgo de
suicidio participaron en este programa durante un promedio de 18 meses,
asignadas al grupo experimental (de MCR) o a un grupo testigo. En el grupo
testigo, los sujetos recibieron orientación permanente y tomaron ellos
mismos la iniciativa de hacer contacto con el consejero. La intervención
no logró reducir la ideación suicida, los intentos de suicidio ni la
consumación del suicidio. Sin embargo, se alcanzaron varias metas
intermedias y el grupo de MCR mostró mejoras significativas en comparación
con el grupo testigo. Estas mejoras incluyeron la disminución de la soledad,
relaciones íntimas más satisfactorias, menos depresión y mayor confianza al
usar los servicios comunitarios.
Gibbons et al. (157) compararon la eficacia de la
"asistencia social individualizada centrada en las tareas" —un método de
solución de problemas que hace hincapié en la colaboración entre un paciente
y un asistente social con respecto a las cuestiones de la vida diaria— con
la del tratamiento ordinario en pacientes que habían hecho una tentativa
previa de suicidio. No hubo ninguna diferencia entre las tasas de intentos
repetidos de suicidio de los dos grupos, pero el grupo que recibió la
asistencia social individualizada centrada en las tareas mostró mayor
mejoría en el manejo de los problemas sociales que la observada en el grupo
testigo.
En un estudio realizado por Hawton et al. (158), 80
pacientes que habían tomado una sobredosis recibieron orientación en forma
ambulatoria o fueron enviados a su médico general con recomendaciones para
la atención adicional. Tampoco hubo ninguna diferencia estadística entre las
tasas de intentos repetidos de suicidio, pero sí pareció existir cierto
beneficio para el grupo de pacientes ambulatorios cuando fueron evaluados
después de cuatro meses. Una mayor proporción del grupo de pacientes
ambulatorios, en comparación con el segundo grupo, mostró mejoras en cuanto
al ajuste social, el ajuste matrimonial y las relaciones con la familia. La
orientación pareció sumamente beneficiosa para las mujeres y para los
pacientes con problemas que implicaban una relación entre dos personas, como
las relaciones entre marido y mujer, madre e hijo, padre e hijo o supervisor
y empleado.
Actividades comunitarias
Centros de prevención del suicidio
Además de las intervenciones descritas anteriormente,
existen servicios de salud mental de la comunidad específicos para las
personas que presentan comportamientos suicidas. El centro de prevención del
suicidio tiene la finalidad de servir de punto de atención de crisis que
ofrece ayuda inmediata, generalmente mediante el enlace telefónico, pero hay
también programas que brindan orientación por medio del contacto directo con
el paciente y servicios periféricos.
Dew et al. (159) llevaron a cabo una revisión
bibliográfica cuantitativa de la eficacia de los centros de prevención del
suicidio y no encontraron ningún efecto general, ya fuera positivo o
negativo, en las tasas de suicidio. Sin embargo, las limitaciones
metodológicas de su estudio dificultan llegar a una conclusión definitiva.
Los autores sí encontraron que la proporción de suicidios entre quienes
asistían a los centros de prevención era mayor que la proporción de
suicidios en la población general, y que era más probable que los individuos
que se suicidaron hubieran concurrido a estos centros. Estos resultados
indican que los centros de prevención del suicidio al menos están atrayendo
a la población de alto riesgo a la que deberían estar ayudando.
Lester (160) revisó 14 estudios que examinaban la
eficacia de los centros de prevención del suicidio para reducir las tasas de
suicidio. Siete de estos estudios aportaron algunas pruebas de un efecto
preventivo. Un estudio sobre los centros de prevención del suicidio en 25
ciudades de Alemania en realidad encontró un aumento de las tasas de
suicidio en tres de las ciudades (161).
Intervenciones basadas en la escuela
Se han establecido programas para capacitar al personal
escolar, los miembros de la comunidad y los prestadores de asistencia
sanitaria con el fin de que puedan identificar a las personas en riesgo de
suicidio y remitirlas a los servicios de salud mental apropiados. El grado
de capacitación varía de un programa a otro, pero en todos los casos es
esencial una sólida conexión con los servicios de salud mental locales.
No obstante, Lester (162) hizo una advertencia al
señalar que, a medida que el personal escolar se vuelva más versado, tal vez
refiera a los estudiantes a los profesionales de la salud mental con menos
frecuencia, hecho que en sí puede dar lugar a más suicidios. Si bien la
educación del personal escolar, los padres y otros participantes en los
programas escolares es sumamente importante, estas personas no pueden
reemplazar a los profesionales de la salud mental. Sin embargo, los
establecimientos de asistencia sanitaria no pueden por sí solos satisfacer
todas las necesidades de los jóvenes y las escuelas deben ser capaces de
actuar como un medio para prevenir los suicidios.
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