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Parte 7 /8
Recomendaciones

A partir de lo expuesto en el presente capítulo, se
pueden formular varias recomendaciones importantes para la reducción del
comportamiento suicida tanto mortal como no mortal.
Mejores datos
Hay una necesidad urgente de obtener más información en
el plano nacional e internacional sobre las causas del suicidio, en
particular en los grupos minoritarios. Deben promoverse los estudios
transculturales, que pueden conducir a una mejor comprensión de los factores
causales y protectores y, en consecuencia, ayudar a mejorar las actividades
de prevención.
Las siguientes son algunas recomendaciones específicas
para obtener mejor información sobre el suicidio:
- Se debe alentar a los gobiernos a recopilar datos sobre el
comportamiento suicida tanto mortal como no mortal y ponerlos a
disposición de la Organización Mundial de la Salud. Es preciso instar
encarecidamente a los hospitales y otros servicios sociales y médicos a
llevar registros del comportamiento suicida no mortal.
- Los datos sobre el suicidio y el intento de suicidio tienen que ser
válidos y actualizados. Es necesario contar con un conjunto de criterios y
definiciones uniformes que —una vez establecidos— deben ser aplicados en
forma sistemática y revisados continuamente.
- La recopilación de datos debe organizarse de tal modo que se evite la
duplicación de los registros estadísticos; al mismo tiempo, la información
tiene que ser fácilmente accesible para los investigadores que realizan
encuestas analíticas y epidemiológicas.
- Hay que esforzarse por mejorar el enlace de la información a través de
una variedad de organismos, tales como los hospitales, las instituciones
psiquiátricas y médicas de otro tipo y los departamentos de policía y de
medicina forense.
- Todos los profesionales de la salud y los funcionarios en los
organismos pertinentes deben recibir capacitación para detectar y remitir
a las personas en riesgo de comportamientos suicidas, y para codificar
esos casos apropiadamente en los sistemas de recopilación de datos.
- Es preciso recopilar información sobre los indicadores sociales —como
son los indicadores de la calidad de vida, las tasas de divorcio y los
cambios sociales y demográficos— junto con los datos concernientes al
comportamiento suicida, con el fin de mejorar la comprensión actual del
problema.
Más investigaciones
Se deben realizar más investigaciones que examinen la
contribución relativa de los factores psicosociales y biológicos en el
comportamiento suicida. Un mayor acoplamiento de los dos tipos de factores
en los programas de investigación permitiría lograr importantes adelantos en
el conocimiento actual del suicidio. Un campo particularmente prometedor es
la investigación en rápida expansión de la genética molecular, donde, entre
otras cosas, hay ahora mayor conocimiento acerca del control del metabolismo
de la serotonina.
Hay que llevar a cabo más investigaciones clínicas sobre la
función causal de las afecciones coexistentes, por ejemplo la interacción
entre la depresión y el abuso del alcohol. También debe haber mayor énfasis
en los subgrupos de la población según la edad (ya que el suicidio en las
personas de edad tiene características diferentes del suicidio en los
jóvenes), la personalidad y el temperamento. La obtención de imágenes
cerebrales es otro campo que requiere más esfuerzos de investigación.
Finalmente, debe haber más investigaciones sobre la función de la
hostilidad, la agresión y la impulsividad en el comportamiento suicida.
Mejor tratamiento psiquiátrico
La considerable contribución que los factores psiquiátricos
hacen al comportamiento suicida indica que la mejora del tratamiento para
las personas con trastornos psiquiátricos es importante para prevenir el
suicidio. En este sentido, se deben adoptar las siguientes medidas:
- Es preciso instar a las empresas farmacéuticas a preparar más
medicamentos eficaces para los trastornos psiquiátricos. El advenimiento
de los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina, por
ejemplo, puede haber producido una disminución de las tasas de suicidio en
Escandinavia (180).
- El financiamiento de la investigación debe dirigirse a crear técnicas
más eficaces de psicoterapia y orientación para los suicidas. En
particular, debe haber técnicas más específicas para las personas cuyos
trastornos de la personalidad se asocian estrechamente con el
comportamiento suicida.
- Es necesario hacer que muchas más personas conozcan los signos y
síntomas del comportamiento suicida y sepan dónde se puede obtener ayuda
si es necesario, ya sea de la familia y los amigos, los médicos, los
asistentes sociales, los líderes religiosos, los empleadores o profesores
y otro personal escolar. Los médicos y otros prestadores de asistencia
sanitaria, en particular, deben ser instruidos y capacitados para
reconocer, remitir y tratar a las personas con trastornos psiquiátricos,
especialmente trastornos afectivos.
- Una prioridad urgente para los gobiernos y sus departamentos de
planificación de la asistencia sanitaria es la identificación y el
tratamiento tempranos de los individuos que sufren no solo trastornos
mentales sino también dependencia de las drogas y el alcohol. El programa
establecido por Rutz (181) en Gotland (Suecia) puede proporcionar
un modelo útil para otros países.
Cambios en el ámbito de vida
Se sugiere una variedad de modificaciones para dificultar
las posibilidades de suicidarse, tales como:
- Colocar vallas en los puentes altos.
- Limitar el acceso a los techos y los sitios exteriores altos de los
edificios elevados.
- Obligar a los fabricantes de automóviles a modificar la forma de los
caños de escape de los vehículos y a introducir un mecanismo mediante el
cual el motor se apague automáticamente después de un período específico
en que esté en marcha sin que se desplace el vehículo.
- Restringir el acceso a los plaguicidas y los fertilizantes para los
que no son agricultores.
- En lo concerniente a medicamentos en potencia letales:
- exigir el monitoreo estricto de las prescripciones por los médicos y
los farmacéuticos;
- reducir al máximo el tamaño de las prescripciones;
- envasar los medicamentos en ampollas de material plástico;
- cuando sea posible, prescribir medicamentos en forma de
supositorios.
- Reducir el acceso a las armas de fuego entre los grupos en riesgo de
cometer suicidio.
Fortalecer las actividades comunitarias
Las comunidades locales son ámbitos importantes para las
actividades existentes de prevención del suicidio, si bien se puede hacer
mucho más para fortalecer los esfuerzos comunitarios. En particular, se debe
prestar atención a:
- Elaborar y evaluar programas comunitarios.
- Mejorar la calidad de los servicios en los programas existentes.
- Otorgar mayor financiamiento gubernamental y apoyo profesional a las
actividades de:
- los centros de prevención del suicidio;
- los grupos de apoyo para las personas que han perdido a un ser
querido a causa del suicidio (como un hijo, un compañero íntimo o un
progenitor) y que, por lo tanto, pueden tener ellas mismas mayor riesgo
de suicidarse;
- reducción del aislamiento social promoviendo programas comunitarios
como los centros para jóvenes y para personas mayores.
- Establecer asociaciones y mejorar la colaboración entre los organismos
pertinentes.
- Crear programas educativos de prevención del comportamiento suicida,
no solo para las escuelas, como es casi siempre el caso en la actualidad,
sino también para otros grupos, como los lugares de trabajo y otros
entornos en las comunidades.
Conclusiones
El suicidio es una de las principales causas de muerte en
todo el mundo y constituye un problema importante de salud pública. El
suicidio y el intento de suicidio son fenómenos complejos que surgen, de
manera muy individualista, de la acción recíproca entre factores biológicos,
psicológicos, psiquiátricos y sociales. La complejidad de las causas
requiere necesariamente un enfoque polifacético de la prevención que tenga
en cuenta el contexto cultural. Los factores culturales desempeñan una
función destacada en el comportamiento suicida (182) y producen
grandes diferencias en las características de este problema en todo el mundo
(183). Dadas estas diferencias, lo que tiene un efecto positivo para
prevenir el suicidio en un lugar quizá sea ineficaz o aun contraproducente
en otro ámbito cultural.
Se necesita una inversión importante tanto en la
investigación como en las actividades preventivas. Aunque los estudios a
corto plazo contribuyen a una mejor comprensión de por qué ocurre el
suicidio y qué se puede hacer para prevenirlo, son necesarios estudios
longitudinales para conocer plenamente la función de los factores
biológicos, psicosociales y ambientales en el suicidio. También se requieren
evaluaciones rigurosas y a largo plazo
de las intervenciones. Hasta la fecha, la mayoría de los
proyectos han sido de corta duración, con poca o ninguna evaluación.
Finalmente, las actividades de prevención del suicidio serán
ineficaces si no se establecen en el marco de planes a gran escala
elaborados por equipos multidisciplinarios que incluyan a funcionarios del
gobierno, planificadores y trabajadores de la atención de salud e
investigadores y profesionales de diversas disciplinas y sectores. Las
inversiones importantes en la planificación, los recursos y la colaboración
entre estos grupos contribuirán a reducir este trascendente problema de
salud pública
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