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Fue una iniciativa de la Fundación Antonio Núñez Jiménez,
de La Habana, realizar el Taller "Gestión de riesgos y vulnerabilidad en
el Gran Caribe", el cual reunió a un grupo de expertos sobre diversos
temas relacionados con la vulnerabilidad de las pequeñas naciones de la
Cuenca ante desastres naturales.
Los riesgos ante las adversidades atmosféricas son los más
comunes en esta zona: huracanes, terremotos, lluvias torrenciales que
causan deslaves e inundaciones o erupciones volcánicas. Aunque otros
riesgos creados por la mano del hombre, como la transportación de desechos
tóxicos y/o atómicos por vía marítima convierten a este territorio en uno
donde se encuentra siempre en precario la seguridad del conjunto de países
que lo conforman, como puntualmente ha sido denunciado en varios
organismos multilaterales.
Sin embargo, el objeto de estudio del taller de La Habana
fue el de los desastres naturales y su incidencia en el costo ambiental,
económico y social de los países caribeños. Uno de sus felices resultados
fue la publicación de este libro compilado por Armando Fernández, de cuyos
propósitos se nos dice:
Nuestro trabajo como actores (teóricos y operativos) de la
gestión del riesgo, es evitar que los fenómenos naturales, socio-naturales
y antrópicos se conviertan en amenazas contra los seres humanos y, en
consecuencia, evitar que den origen a riesgos y desastres. ¿Estaremos,
entonces, evitando que los mecanismos de autorregulación —el sistema
inmunológico— de la biosfera cumpla sus objetivos? ¿Estaremos entonces
favoreciendo a la plaga? Personalmente considero que la única ética
aceptable es aquella que tiene como objetivo último la felicidad humana.
Nuestro reto, entonces, es trabajar en beneficio de la felicidad humana:
de la seguridad humana frente a la dinámica de la Tierra y frente a
nuestra propia dinámica. Pero también, garantizar que nuestra especie no
se convierta en una amenaza contra los ecosistemas.
Varios autores han tenido a su cargo cada uno de los
trabajos-capítulos del libro:
Allan Lavell, doctorado en la London School of Economics,
con amplia experiencia en cuestiones de prevención de desastres naturales;
Antonio de Lisio, doctorado en geografía de la Universidad Central de
Venezuela; el doctor Mario Lungo, sociólogo y urbanista, con amplios
estudios sobre los procesos migratorios y la vulnerabilidad poblacional en
El Salvador y Centroamérica; el costarricense Hernando Monge Granados,
quien fuera Secretario General de la red ALOP y de la ONG CECADE, con
trabajos investigativos acerca de temas regionales; la doctora Judith
Soares, profesora en la Universidad de las Indias Occidentales, sede de
Cave Hill, Barbados, con especialidad en temas de género; y el abogado y
cientista social Gustavo Wilches-Chaux, uno de los más importantes
educadores ambientales de América Latina.
Todos estos autores brindan en este volumen sus
perspectivas acerca de temas como la ética política y social ante el
fenómeno de los desastres naturales, gestión de riesgo, infraestructuras y
riesgos ante proyectos de desarrollo, el papel de la mujer ante
situaciones específicas de desastres, o la planificación estratégica en
los conglomerados urbanos.
De cuidada edición y agradable diseño, Comarcas
vulnerables es un libro que les recomendamos a estudiosos de temas
latinoamericanos y caribeños, a instituciones vinculadas con la
conservación del medio ambiente y el desarrollo, y a todo aquel interesado
en la gobernabilidad y sus retos, en este caso, los de la Naturaleza en
desafío ante esta inmensa región conformada por pequeños territorios
nacionales y ricas culturas. |