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Denis Goulet es Profesor de Mérito de la Universidad de
Notre Dame en Estados Unidos. Pionero en los estudios interdisciplinarios
acerca de la ética del desarrollo, ha publicado numerosos títulos de temas
al parecer diversos como Desarrollo Económico, Desarrollo Humano ¿Cómo
Medirlos?, de 1996, o uno anterior publicado en 1974, como Un nuevo orden
moral: Desarrollo y ética en la teología de la liberación. Sin embargo, el
centro de su atención ha sido siempre la persona humana, sus valores,
comportamientos, condición ética, de ahí que su labor de investigación
haya tenido siempre un hilo conductor en la búsqueda de claves para lograr
el desarrollo humano de una forma abarcadora, en sus ámbitos social e
individual.
Ética del desarrollo ha devenido un clásico. Se cuestiona
las "certezas y validez general" acerca de los distintos procesos de
desarrollo y subdesarrollo que ocurren en este mundo, y se propone una
ética capaz de inspirar un ordenamiento más justo. "Aun en el caso de que
el desarrollo sea bueno ¿pueden conseguirlo todos los países y pueblos?",
se nos pregunta en la presentación de la edición en español de este libro.
Nos dice también esta presentación que desde 1995, cuando
salió por primera vez este texto, "los debates sobre el desarrollo se han
centrado más explícitamente en preguntas éticas". El Banco Mundial, por
ejemplo, organizó una conferencia pública sobre ética y valores
espirituales para promover un desarrollo sostenible con respecto al medio
ambiente y las agencias nacionales de desarrollo; lanzó además programas
de investigación sobre el papel de la religión y la cultura en el
desarrollo. Para el PNUD, "el desarrollo económico es un instrumento y el
desarrollo humano –algo mucho más amplio y diverso que el bienestar
material— es el fin".
Goulet nos adelanta que "el término desarrollo es ambiguo:
se emplea con doble sentido, descriptivo y normativo, para definir una
situación actual o para proyectar una alternativa deseada". También nos
dirá que su práctica también "está cuajada de ambigüedades":
Bajo la bandera del desarrollo desfila un gran surtido de
recetas desconcertantes y a veces contradictorias: 1) Un «fuerte empujón»
hacia el crecimiento autosostenido o una reforma del sistema económico con
un rápido tratamiento de choque; 2) la occidentalización de las
instituciones y las prácticas sociales; 3) el repudio a la
occidentalización en beneficio de un modelo «endógeno» de cambio; 4) la
movilización de los recursos y las energías nacionales en torno a
«proyectos gigantes» o, por el contrario; 5) la glorificación de la
estrategia de «lo pequeño es bello» basada en proyectos pequeños,
controlados localmente.
La ética aplicada al desarrollo es una disciplina nueva.
"Los moralistas fueron los últimos en llegar a los estudios sobre el
desarrollo", dice Goulet. Aunque aun en la vertiente del desarrollo
dominada por los economistas, el estudio del desarrollo se propone la
búsqueda de una economía más humana. "Las expresiones «más humano» y
«menos humano» deben entenderse a la luz de una distinción vital entre
plus avoir («tener más») y plus être («ser más»). Las sociedades son más
humanas o más desarrolladas no cuando los hombres y las mujeres «tienen
más», sino cuando son capaces de «ser más»." Y nos añade, "el criterio
principal de desarrollo no es el incremento de la producción o del
bienestar material, sino el enriquecimiento humano cualitativo".
Dieciséis capítulos concentrados en cuatro partes y las
conclusiones comprenden este libro. En la primera parte se analiza el
concepto de ética del desarrollo; en la segunda, las estrategias éticas
del desarrollo y sus principios generales; la tercera abordará, los
sectores que ilustran esas estrategias; y la cuarta parte se centra en las
valoraciones, en cuanto medición de los costos del desarrollo, obstáculos,
y un análisis de desarrollo o antidesarrollo donde se describen "algunos
límites dentro de los cuales se pueden evaluar con propiedad las
actuaciones y las políticas de desarrollo". En las conclusiones se
dedicarán valiosas reflexiones al concepto de «trascendencia» vinculado al
desarrollo, a su relación con las religiones, en un alarde
interdisciplinario que le añade más atractivo a este texto.
No menos importante es el Anexo 1 -de los dos que aparecen
en esta edición—dedicado analizar si es sostenible el "auténtico
desarrollo". Permítanme concluir estos comentarios utilizando fragmentos
finales de este anexo, con la intención de que nuestros amigos lectores
traten de obtener esta obra de Goulet:
Es probable que el desarrollo sostenible y auténtico sea
incompatible con el orden mundial actual, con los hábitos de consumo que
prevalecen, con el paradigma del desarrollo reinante y con las
configuraciones existentes del uso mundial competitivo de los recursos
(...) El auténtico desarrollo es extremadamente difícil: difícil de
desear, de poner en práctica y de mantener. En cierta ocasión Chesterton
comentó en tono irónico: "El ideal cristiano no se ha probado y se le
han encontrado deficiencias. Ha parecido difícil y no se ha probado."
Ahí precisamente radica el reto: no hay que dejar de probar el
desarrollo sostenible por el mero hecho de que parezca difícil".
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