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Desde la Introducción de este libro apreciamos lo
controversial y sugerente de sus propuestas: ¿Puede la guerra ser justa?
¿Llega a ser necesaria? ¿Cuánto de guerra puede haber en la adopción de
determinadas políticas? En el mundo de hoy, signado por guerras como las
que tienen lugar en Irak, Afganistán, Medio Oriente, por guerras civiles
como el caso de Colombia, en un mundo donde existe la potencialidad del
surgimiento de otras guerras aún más devastadoras, o donde conflictos
prolongados entre Estados han llegado a utilizar el argumento de la guerra
como posible, reflexionar acerca de la confrontación por la vía de las
armas bien vale la pena.
Michael Walzer es un reconocido teórico --¿filósofo?—
científico social, politólogo de Estados Unidos, que ha publicado más de
una veintena de libros acerca de un amplio abanico de temas como el
nacionalismo, los problemas étnicos, la tolerancia, el radicalismo y lo
justas o injustas que pueden ser las guerras, su vinculación con la
política, la moral, con la pasión. De ahí que este libro que comentamos
esté de entrada avalado por las reflexiones, por propuestas asentadas
durante años durante las disquisiciones de este investigador.
En su primera parte, "Teoría", Walzer va a concentrar su
análisis en las teorías políticas que incluyen a la guerra como uno de sus
componentes principales, en tanto "guerras justas" o no. La discusión
acerca de la responsabilidad de los militares, de las jerarquías, "quién
es responsable de quién y para qué", las peculiaridades dentro de la
cadena de mandos, la responsabilidad jerárquica y no jerárquica, es parte
del segundo capítulo. En él, nuestro autor se extiende en distinguir entre
responsabilidades jerárquicas y morales, en las responsabilidades de los
políticos que han lanzado a sus ciudadanos a la guerra. Provocadoras
resultan sus reflexiones acerca de las excusas utilizadas para la adopción
del terrorismo como modalidad de la guerra:
No hay razones para excusar el terrorismo adoptado como
reacción por quienes se oponen a la opresión a menos que confiemos en la
sinceridad de su oposición y en la seriedad de su compromiso con una
política no opresora. Pero la elección del terrorismo mina esa confianza
(...) A menudo se nos pide que tracemos una distinción entre el terrorismo
de los oprimidos y el terrorismo de los opresores. Pero ¿dónde reside la
diferencia entre ambos? El mensaje del terrorista es idéntico en ambos
casos, pues niega la condición de las personas y la humanidad de los
grupos entre los que él o ella encuentran sus víctimas.
Nuestro autor no es un defensor a ultranza de la no
utilización de la guerra o de las intervenciones armadas. Muy imbuido de
las circunstancias de su tiempo en Estados Unidos, donde vive y desarrolla
su trabajo, Walzer nos dirá en la segunda parte de este libro que "la
proliferación de horrores que se han producido en los últimos tiempos
(...) ha hecho que, poco a poco, me sienta más proclive a defender el
recurso a la intervención militar".
Su análisis sobre casos específicos de conflictos bélicos
como la Guerra del Golfo, Kosovo, las guerras entre Israel y Palestina, e
Irak lo lleva a decidir acerca de lo conveniente o no de la intervención
por vía de las armas en determinados conflictos. Sobre Kosovo dirá: "...la
forma inicial de la intervención plantea una cuestión difícil. Los países
con ejércitos cuyos soldados no pueden ponerse en peligro, ¿tienen
autoridad moral o política para intervenir? (...) ¿cómo podemos emplear la
fuerza militar en países ajenos si no estamos dispuestos a asumir las
consecuencias imprevistas de nuestras acciones?" Sin embargo, sobre Irak
nos dice: "La fuerza no es cuestión de todo o nada, ni de primero o último
(ahora o nunca): su uso debe ser oportuno y proporcional (...) Y una
guerra que se libra antes de tiempo no es una guerra justa."
Para este profesor de Princeton no hay negro y blanco en
asunto tan delicado como la máxima manifestación de la violencia. De ahí
que en su visualización de los "Futuros" posibles, en la tercera y última
parte del libro, someta al lector a un fuerte ejercicio de imaginación de
varios escenarios, donde la utilización de la fuerza militar en manos de
diferentes actores internacionales desempeñará papeles también diferentes
según cada uno de estos espacios.
A Michael Walzer se le ha identificado como uno de los
principales promotores de las doctrinas comunitarias, opuestas al
liberalismo clásico, al capitalismo, al socialismo e impulsoras de la
sociedad civil. Sus palabras finales --en este libro que les recomendamos
a nuestros lectores—estarán plagadas de su visión sobre el futuro, nada
pesimista, confiada en la evolución de esta era global de la que somos
testigos en su etapa inicial.
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