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Arnaud Spire, un filósofo y periodista vinculado desde hace años al
periódico francés L’Humanité, autor de varios textos como Lenin, el eterno
retorno de lo concreto (Lénine, l’eternel retour du concret) o
Pensar las
revoluciones (Penser les révolutions), nos resume en este libro el
pensamiento del ya célebre científico y filósofo belga, Ilya Prigogine.
Qué decir del eminente Premio Nóbel de 1977, de ese inmenso pensador y
científico –convincente combinación de formación y talento—que fue
Prigogine. Nació con la Revolución de Octubre en la Rusia de 1917, estudió
en Bruselas, y fue mundialmente conocido después de obtener el Nóbel por
sus investigaciones acerca de lo que definió como “estructuras disipativas”,
y por su papel en el estudio de los sistemas termodinámicos, según se
dice, distanciado del concepto de equilibrio mecánico prevaleciente hasta
el momento.
En esta obra, Spire nos toma de la mano para introducirnos en el ámbito
del pensamiento de Prigogine, y también en el de sus seguidores y sus
críticos. Sobre todo, por el hecho de que la obra de Prigogine fue
silenciada por años. Nos dice Spire que en 1979 con la publicación de La
nueva alianza (La nouvelle alliance) junto a Isabelle Stengers, química y
filósofa de las ciencias, “intentaban releer la historia de la física para
demostrar que esta ciencia no ha demostrado en absoluto (...) que la
naturaleza esté sometida a un determinismo inmutable”, todo lo contrario:
“La naturaleza inventa. Nada es reversible”. Basados en la filosofía
crítica de Kant, Prigogine y sus seguidores retomarán preguntas como ¿qué
podemos conocer?, ¿qué debemos hacer?, ¿qué podemos esperar?
La materia como fósil del Big Bang, la naturaleza y su historicidad,
las teorías de Einstein, el caos, la apología de la complejidad, el efecto
mariposa, el marxismo, son algunos de los grandes temas que Spire repasa a
lo largo de la obra de Prigogine, para identificar sus antecedentes y
posterior evolución. En este recorrido nos presenta las concepciones
afines, u opuestas, de científicos y filósofos de los últimos cuarenta
años.
En un ensayo titulado Autobiografía, Prigogine decía que ya en su
adolescencia había leído muchos textos filosóficos, pero todavía recordaba
“el encanto que provocó en mí La evolución creadora (L'évolution créatrice)”.
“Más específicamente, sentí que se incluía un mensaje especial, pendiente
de ser descifrado en las palabras de Bergson: ‘Mientras más estudiamos la
naturaleza del tiempo, mejor comprendemos que duración significa
invención, creación de formas, elaboración constante de lo absolutamente
nuevo’”.
De ahí que Spire al considerar el estado actual del marxismo y la
concepción de que es una teoría estancada se apoye en Prigogine para
señalar: “los primeros socialistas se apasionaban por la cultura
científica de su época. Buscaban en ella puntos de referencia metodológica
y filosófica. Hoy en día, parece que esta costumbre se ha perdido (...)
Los trabajos de los investigadores en ciencias sociales (...) no llegan a
las esferas políticas”. Propone el cambio constante y la renovación de las
ideas.
Spire defiende a Marx de los políticos y teóricos llamados marxistas:
“El pensamiento de Prigogine constituye –quiérase o no, y de una manera
distinta—una especie de levadura para la reinterpretación crítica de
ciertos pensamientos cuya actualidad puede parecer controvertida (...)
Marx habría anticipado en el campo de la historia una concepción una y
múltiple del tiempo, que parece extenderse a la naturaleza.” “Como señala
Bensaïd en Marx, l’intempestif ‘internas e inmanentes, las leyes
económicas de El capital son históricas, cambiantes y modificables; la
naturaleza, que no puede ser determinada sino por sí misma, se
autodetermina por el desarrollo conflictivo de poderes y fuerzas latentes,
de capacidades en potencia, de virtualidades y potencialidades, por un
juego de interdependencias e interacciones, sin voluntad ni entendimiento
soberano”.
El pensamiento de Prigogine, no es un libro para el gran público. Es
lectura sugerente para filósofos y científicos sociales no dominados por
dogmas o teorías estrechas. Es una invitación al vuelo teórico
imaginativo, creador, infinito, como la obra de Prigogine fue.
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