|
|
|
 |
|
Título:
|
El derecho a exigir nuestros derechos.
Derechos económicos,
sociales y culturales en el panorama internacional. |
|
Autor:
|
Varios |
Fuente: |
El Observatorio de Derechos Humanos, DESC;
Icaria Antrazyt, Relaciones Norte-Sur |
|
|
Ciudad: |
Barcelona |
|
Año de la
publicación: |
2002 |
ISBN |
84-7426-567-3 |
| |
|
Tono Albareda, presidente del Observatorio de Derechos
Humanos, explica en el Prólogo del libro que varias asociaciones, sindicatos
e instituciones de Cataluña se sintieron movidas a reflexionar acerca de
algunos derechos contemplados en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, cuando ésta arribó a su 50 Aniversario. La "debilidad" con que
algunos eran asumidos por gobernantes y gobernados, llevaron a estas
organizaciones de la sociedad civil catalana a constituirse en "una
plataforma desde la que poder impulsar los Derechos Económicos, Sociales y
Culturales" en el mundo.
Esta plataforma reconoce los avances logrados en algunas
áreas geográficas en cuanto a derechos civiles y políticos, pero constata lo
mucho que habría que hacerse en cuanto a derechos sociales, económicos y
culturales en Europa del Este, África y América Latina. "¿Cómo podemos
hablar de derechos a la libre expresión si no hay derecho a la educación?",
se pregunta. "¿Cuánto vale el derecho de voto si no hay derecho de seguridad
alimentaria?" "¿Dónde está el derecho a la vida si no hay derecho a
asistencia sanitaria?"
De ahí que este grupo de instituciones reafirme la
indivisibilidad de todos los derechos humanos, "en la necesidad de
todos los derechos para todas las personas".
Un evento clave para la publicación de este volumen fue el
encuentro realizado en Barcelona entre diferentes organizaciones
latinoamericanas y asiáticas para valorar experiencias particulares sobre la
"exigibilidad" de los DESC. Auspiciado por la ONG francesa Terre des Hommes,
con el apoyo del Grupo Sur, se comenzó a trabajar en un Forum de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales que contó con la participación de
representantes de la sociedad civil de América Latina y Asia, además de
observadores de África y del Grupo Sur de Europa. Los análisis, discusiones
y propuestas debatidos fueron las bases para la conformación de este libro.
Con abundantes datos y una estructura común, cada capítulo
está dedicado a un país –Argentina, Guatemala, México, Nicaragua, Venezuela,
Filipinas y Tailandia. Cada uno de ellos está precedido de un análisis o
Introducción, elaborada por expertos de esas naciones. Seguido se encuentran
Datos de Interés, con la descripción del país en cuestión –superficie,
población, población indígena, capital, moneda, religión-- su estructura
política --pobreza y desarrollo de acuerdo con datos brindados por Naciones
Unidas, inseguridad alimentaria, distribución de la riqueza, género, tasa de
alfabetización, corrupción--, y su estructura económica y medioambiental
–rendimiento económico, tasas de crecimiento e inflación, peso de la deuda
externa, prioridades del gasto público, y gestión medioambiental--, más un
análisis sobre el estado de los derechos económicos sociales y culturales y
su "grado de exigibilidad internacional". Se complementan estos datos con
las ponencias presentadas en el Forum de Barcelona.
Este volumen cuenta con un capítulo de Conclusiones del
Forum Internacional para la Exigibilidad de los DESC. Le sigue un Epílogo a
cargo de Maribel Wolf, coordinadora del área de América Latina de Terre des
Hommes, y miembro del Grupo Sur Europeo en el cual la autora señala
deficiencias en el tratamiento de estos temas por parte de diversos
gobiernos de diferentes signos ideológicos, donde la indivisibilidad
de los derechos se torna un requisito imprescindible. Insiste en la
necesidad de que los derechos humanos se asuman desde nuevas perspectivas
políticas. Completan el libro tres anexos con útiles documentos de
referencias.
Al leer estas páginas, pensamos en lo mucho que pudiera
hacerse en aras de lograr el respeto a los derechos humanos que defiende el
Observatorio de la DESC. También constatamos la necesidad de que tanto
gobernantes, como miembros de la sociedad civil, se despojen de viejas
mentalidades políticas al abordar esta problemática, de manera que puedan
innovar las visiones, y balancear adecuadamente las luchas por un mejor y
más completo respeto de todos los derechos humanos, incluidos en la
Declaración de Naciones Unidas. Queda mucho por hacerse y por cambiar.
|