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John Audley, un experimentado académico, director del
proyecto Comercio, Equidad y Desarrollo, del Carnegie Endowment for
International Peace de Estados Unidos, nos brinda sus reflexiones sobre el
problema de lo que para él significa el nuevo papel del medioambiente en la
política comercial de Washington.
A partir de la aprobación de la muy debatida Acta sobre
Comercio de 2002 (The Trade Act of 2002), la cual integra las
prioridades de la política medioambiental de Estados Unidos en las
negociaciones sobre comercio, el autor analiza lo que significa en el ámbito
político de este país los beneficios de la autoridad de promoción del
comercio (APC), sobre todo, en los avances hechos por la Liga de
Preservación de los Electores (League of Conservation Voters).
Lo que la LCV enfrentó fue el resultado de una creciente
demanda del electorado en torno a la necesidad de que los acuerdos sobre
comercio apoyaran las prioridades políticas nacionales sobre el
medioambiente. El autor brinda el antecedente de que cuando fue firmado el
Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, fueron tenidas en cuenta más
peticiones de los países signatarios, que aquellas de comerciantes y
productores nacionales.
¿Cuáles son los recursos de los que dispone la APC? ¿Cómo
puede el Congreso utilizarlos para promocionar una política comercial en
concordancia con los muy repetidos deseos de liberalizar el comercio y
proteger el medioambiente? ¿Cómo el Congreso puede –y debe—involucrarse más
en la manera en que se resuelven los conflictos entre comercio y
medioambiente? Para responder estas preguntas, el autor traza un mapa de
recursos medioambientales de la APC y sugiere un número de áreas que pueden
ser del interés inmediato del Congreso.
Incursiona en las negociaciones que se llevaron a cabo por
Estados Unidos con Chile y Singapur, además de aquellas recién iniciadas en
la región latinoamericana, con América Central.
Sostiene Audley que el Congreso debe utilizar su poder de
supervisión para diseñar instrucciones más precisas relacionadas con las
políticas medioambientales, las cuales deben incluir inversiones y servicios
de las negociaciones, revisión desde un punto de vista del medioambiente de
los acuerdos sobre comercio, y clarificación de la asistencia que Estados
Unidos brinda a otras naciones en lo referente a asistencia técnica, y otros
rubros.
En resumen, que por la potencialidad del cuerpo legislativo
de Estados Unidos, se está en capacidad de hacer de las políticas
medioambientales el centro de los actuales y futuros acuerdos sobre comercio
que se emprendan.
No obstante, la realidad dista mucho de los deseos del
autor. John Audley, como su ficha profesional indica, lleva años dedicados a
la promoción y la enseñanza de un comercio centrado en un mejor
medioambiente para todos. Esos objetivos quisiera que se alcanzaran en el
Congreso de Estados Unidos cuando aprobaran legislaciones sobre estos dos
asuntos cruciales. Esperemos que así sea.
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