El libro muestra a través de un extenso
análisis el desempeño de las pequeñas y medianas empresas (PYME), a partir
de la implantación del modelo socioeconómico neoliberal y sus políticas de
liberalización en América Latina y el Caribe. El estudio está basado en
catorce naciones latinoamericanas: Barbados, Santa Lucia, Trinidad y Tobago,
Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Perú, Uruguay, Venezuela,
Argentina, Brasil y México. Resulta muy interesante, en cuanto existen pocos
análisis sobre este sector.
El libro esta compuesto por catorce capítulos, de los
cuales, el primero, de autoría de los compiladores, ofrece una perspectiva
general sobre la región, y los trece restantes analizan específicamente a
las naciones ya citadas.
Las pequeñas y medianas empresas (PYME) están en el centro
de las propuestas de políticas que se debaten en los países de América
Latina y el Caribe. Luego de un largo periodo en el que el desarrollo
industrial se equiparaba a la creación y el crecimiento de grandes empresas,
en la década de 1990 se constató que éstas, incluso después de largos
procesos de reformas económicas, no eran capaces de proveer nuevos puestos
de trabajo con el dinamismo necesario para disminuir el desempleo. Las PYME
se trasformaron así en el receptáculo de las esperanzas de una generación de
empleos más dinámica y con mejores niveles de calidad.
El conocimiento sobre este actor económico es
particularmente débil, en especial en un nivel que permita la comparación
regional. En un contexto de limitada información sobre la estructura y
dinámica de las PYME, las políticas diseñadas han tenido que basarse, en el
mejor de los casos, en experiencias parciales, ejemplos y recomendaciones a
partir de realidades muy diferentes a las que prevalecen en los países de
América Latina y el Caribe. La carencia de un mapa sobre la realidad de las
PYME en la región abarca tanto la dimensión de su organización industrial
como la de las políticas que buscan mejorar su desempeño.
En el documento se destaca que las PYME son un actor
relevante en la estructura industrial de los países de la región y que no
experimentaron un estancamiento ni una caída generalizada en la producción,
el empleo y la productividad después de las reformas económicas que
implementaron el nuevo modelo económico. A pesar de que su productividad es
mucho más baja que la de las grandes empresas, en algunos países la brecha
se ha reducido. En empresas que orientan la mayor parte de su producción al
mercado interno el desarrollo de las PYME ha dependido fuertemente de las
condiciones macroeconómicas.
En el contexto de las reformas económicas, el tamaño y la
propiedad de las empresas no se consideraban variables relevantes; lo que
contrastaba con la visión de que toda propiedad pública de los bienes de
producción conducía a ineficiencia. Los documentos de política pública que
promovían e implementaban las reformas por lo general no hacían explícito el
tipo de agentes privados que conduciría la economía y tampoco consideraban
la dinámica de la participación de cada tipo de empresa en la actividad
económica en general y en la industria manufacturera en particular.
A pesar de ello, implícitamente se esperaba que las PYME
tuvieran un papel significativo en el nuevo modelo económico.
Mientras en los círculos académicos son frecuentes las
propuestas que subrayan su importancia para el desarrollo económico, los
gobiernos de la región las consideran como uno de los motores de
crecimiento, y todos los países cuentan con algún tipo de instrumentos para
apoyarlas. En la práctica la situación es muy diferente, el apoyo a las PYME
es más nominal que real, y en gran medida el discurso oficial no se ve
respaldado por acciones que cuenten con los fondos y los recursos humanos
suficientes como para repercutir en el desempeño de las empresas.
Esto es particularmente grave en el contexto de los desafíos
y oportunidades que se han abierto para las estas empresas desde la segunda
mitad de los años ochenta en el nuevo modelo económico. Las reformas a
través de las cuales se implementó ese nuevo modelo estaban orientadas a
introducir una economía de libre mercado y consistieron fundamentalmente en
la eliminación del proteccionismo en el comercio exterior, la liberalización
del sistema financiero nacional y de cuentas de capital, la simplificación
de la estructura de impuestos, la privatización de las empresas del Estado y
la creciente flexibilidad del mercado ocupacional.
La apertura comercial parece haber tenido más influencia
sobre la polarización entre ramas de producción de las PYME que sobre el
desempeño de este tipo de empresas en su conjunto, y existe evidencia sobre
importantes procesos de especialización sectorial dentro de ese universo. En
ese sentido, sería más correcto plantear que "en las PYME hubo sectores
ganadores y perdedores" que suponer un impacto negativo de la apertura sobre
esas empresas en su conjunto. El incipiente dinamismo de las exportaciones
realizadas por las PYME en algunos países apunta en la misma dirección.
En ese marco existe un espacio importante para el desarrollo
de las políticas públicas de apoyo y promoción de las PYME. Durante los años
noventa se produjeron varios avances en materia de diseño de políticas que
fueron incorporando novedosos instrumentos. El paso más constructivo que se
debería encarar de inmediato sería concentrar esfuerzos en el desarrollo
institucional y en la asignación de recursos humanos y financieros que
permitan efectivamente poner en práctica y masificar el efecto de los
instrumentos disponibles. Sin embargo, dada la evidencia sobre los
determinantes del desempeño de este tipo de empresas, sigue siendo esencial
mantener condiciones macroeconómicas de estabilidad y generar un contexto
que lleve hacia un ritmo de crecimiento económico elevado y sostenido.
En un intento por superar la carencia de información sobre
el sector, anteriormente mencionada, el presente libro pretende aportar una
síntesis de las dinámicas nacionales y regionales de las pequeñas y medianas
empresas y de las políticas vigentes, realizando un balance de los avances y
obstáculos que enfrenta su implementación. Para cada país se expone y
analiza la organización industrial de las pequeñas y medianas empresas y las
políticas que se han diseñado para apoyar al sector.
Peres y Stumpo concluyen, que las PYME en la región no son
un sector marginal. Si bien el modelo económico neoliberal y la
liberalización del comercio, tuvieron efectos negativos en términos de
competitividad, no se puede afirmar que las PYME no puedan desempeñarse en
su totalidad. Más bien, se trató de una polarización entre las ramas
sectoriales, en donde unas resultaros más ventajosas que otras. Otras
anotaciones características de las PYME en la región, señaladas por los
autores, es su dependencia de la estabilidad macroeconómica por su
orientación hacia el mercado interno.
Es por ello que los compiladores destacan la importancia de
aplicar políticas públicas y de apoyo a esta tipo de empresas, que
constituyen sin lugar a dudas, motores del crecimiento nacional.