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Desde que el 11 de septiembre de 2001 el mundo fue testigo
del derrumbe del World Trade Center en Nueva York, uno de los símbolos más
conocidos y representativos de Estados Unidos, una especie de
incertidumbre, de miedo, se apoderó de buena parte del llamado mundo
occidental. La guerra sobre Afganistán primero, y los repetidos y
aplastantes bombardeos sobre Bagdad después por parte de las tropas
estadounidenses se encargarían de sumir en el terror a la otra parte de la
humanidad. Los atentados sobre Madrid y Londres harían el resto.
A la inseguridad ante los desafíos que el nuevo milenio
traía consigo –medioambientales, de exceso de población, carencia de
recursos naturales, pobreza extrema--, se unieron otras inseguridades y
terrores por una guerra de nueva tipificación, que no implica un cambio de
concepción sobre el estado, o la sustitución de un régimen político por
otro, sino la destrucción, el aniquilamiento de "aquellas concepciones del
universo que no ingresan dentro de la que los extremistas definen como la
única posible o legítima".
¿Cómo nos sentimos? ¿Cuáles son los resultados? ¿Cómo
debemos actuar? ¿Cuáles nuevas relaciones se imponen con este nuevo
escenario? Son algunas de las preguntas que José Eduardo Abadí intenta
responder en este tomo. La experiencia de este autor como médico,
psiquiatra y psicoanalista, le confiere la ventaja de saber adentrarse en
la psiquis de los lectores y acertar en sus interrogantes.
Creo en la necesidad de encontrar alternativas saludables
que nos impidan quedar envueltos en la soledad más violenta o suicida, o
aislados en grupos tan cerrados que terminemos viendo al otro, simplemente
por ser otro, como un enemigo.
Se trata, según Abadí, de potenciar el reconocimiento al
"otro". "Somos –nos dirá—si somos con el otro, junto al otro, mezclados y
no fusionados, unidos y diferentes". Aboga, por tanto, por la coexistencia
de lo distinto, por el respeto a lo singular de cada grupo humano, para
lograr la salud mental y social y, en última instancia, la preservación de
la vida.
En este sentido, el autor le concederá un papel especial a
la escuela, la cual concibe como el lugar de la formación de individuos
dispuestos a la solidaridad: "No olvidemos que en esta etapa constitutiva
de la personalidad es importante inculcar la presencia de los demás como
aliados, como integrantes de un mismo equipo, como pares para aprender lo
nuevo y disfrutar lo conocido."
El libro está dividido en ocho partes, incluido su
prefacio y una comparación entre los conceptos sobre terrorismo utilizados
por el autor, con la agenda del Club de Madrid de marzo de 2005. El Club
de Madrid, como los lectores conocen, es una organización dedicada al
fortalecimiento de la democracia en el mundo, que se apoya en la
experiencia y recursos únicos de sus miembros, ex Jefes de Estado y de
Gobierno democráticos, los cuales entre sus actividades aprobaron
recomendaciones de políticas con el fin de abordar el miedo, la
incertidumbre generalizada causados por el terrorismo en el mundo de hoy.
Abadí va a apoyar muchas de las recomendaciones producto
de esta reunión, y defenderá en las casi 120 páginas de este libro, la
democracia como sistema: "No hay salida para aquellos que prescindan de un
sistema de valores, de principios que jerarquicen el respeto, el cuidado y
el amor por el ser humano. No hay convivencia sana si no es en un espacio
democrático. Donde la esperanza se funde en una integración que incluya lo
espiritual y respete las singularidades", dirá.
No exento de ciertas parcialidades, a pesar del sentido
integrador de todo el texto, este libro es una buena lectura para los
visitantes de Futuros. |