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A partir de ideas como las de José Luis Aranguren sobre la
democracia como un ethos, más que como régimen político, un grupo
de competentes profesionales se han unido para desgranar las virtudes
cívicas inherentes a la vida social: "Al igual que se da la virtud en la
vida personal, la hay también en la vida social o política (...) en este
caso, virtud cívica pues, concierne al vigor o salud de la vida en común."
Se trata, sobre todo, del respeto hacia el otro, hacia los demás, hacia
las creencias divergentes, del respeto a las reglas del juego democrático.
A los autores les preocupa la situación creada en España a
partir de la transición del régimen franquista hacia la democracia, donde
los cambios hacia una ética laica y liberal que sustituyese a la religión
como fundamento del comportamiento social, ha traído como consecuencia una
crisis de valores: "La crisis de la democracia hoy, al margen de la
desmoralización ocasional o el desencanto de los más impacientes, tiene
que ver con una crisis de sus fundamentos éticos, no porque no los tenga,
sino porque no se vive en actitud reflexiva y militante, es decir, por
ausencia de virtud cívica para hacerlos valer."
Para reactivar las corrientes de pensamiento ético e
interiorizar en los valores morales necesarios a una democracia recién
instaurada --los cuales no surgen como por arte de magia al derrocarse las
dictaduras--, estos autores nos ofrecen unas cuatrocientas páginas de sus
reflexiones. Los títulos de cada capítulo son más que elocuentes:
"Democracia y virtudes cívicas", "Prudencia", "Razonabilidad",
"Civilidad", "Tolerancia", "Respeto a la ley", "libertad e igualdad",
Justicia", "Solidaridad", "Responsabilidad", "Profesionalidad" y
"Patriotismo".
Un primer trabajo a cargo de Victoria Camps, nos define el
concepto de «virtud pública». La autora intenta rescatar el concepto de
virtud, porque existe una tendencia a considerarlo obsoleto y carente de
sentido en las sociedades de hoy. Camps discute con los lectores las
formulaciones históricas de la filosofía sobre la virtud, las tendencias
prevalecientes sobre el tema, y nos ofrece sus propias reflexiones:
Hablar de virtudes públicas (...) equivale a recordar
que debe haber una moral mínima compartida por todos, a pesar del
pluralismo de ideologías y de la relatividad de las creencias. Los
derechos humanos han sido proclamados como derechos universales, y la
obligación de respetarlos y defenderlos nos concierne a todos. Hablar de
virtudes públicas equivale a hablar de compromiso cívico o de civismo.
Camps intentará dar respuesta a preguntas como, qué
virtudes necesita nuestro mundo, qué debe exigírsele al ciudadano del
siglo XXI, cómo conseguir personas virtuosas y responsables.
El último trabajo de esta recopilación está a cargo de
Domingo Blanco Fernández, profesor titular de filosofía moral y política
de la Universidad de Granada, y autor de varios títulos como,
Principios de filosofía política, Síntesis, 2000; y de numerosos
artículos como, "Cuatro principios del juicio político", 2003. El tema de
Blanco Fernández es el patriotismo, ese sentimiento individual y colectivo
manipulado por políticos provenientes de ideologías de diverso signo. En
este trabajo se analiza el término desde su surgimiento hasta nuestros
días, tomando como punto de apoyo la sociedad española y sus situaciones
particulares, pero con reflexiones de aplicación universales a partir de
estudios hechos por Milton, Bolingbroke, D’Holbach, Montesquieu,
Aristóteles o Hobbes.
Concluyo estos breves comentarios sobre este libro que,
por su rigor y profesionalismo les recomiendo a nuestros lectores, con una
cita que prácticamente aparece en sus páginas finales, porque sitúa
nuestra responsabilidad hacia las virtudes públicas, cívicas, en tanto
somos ciudadanos, miembros de un conglomerado social:
La virtud cívica que es indispensable al Estado
democrático depende del demos, al Estado le es imposible
garantizarla: sería contradictorio (...) que la legalidad que rige la
sociedad civil jurídica pretendiera forzar a los ciudadanos a la virtud,
que lleva ya en su concepto la libertad respecto de toda coerción.
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