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La Asociación Española de Educación Ambiental tiene entre
sus propósitos promover "cauces de comunicación" para la difusión de
experiencias, enseñanzas y técnicas sobre educación ambiental. De ahí que
tras la celebración en abril de 2002 de las Jornadas de Educación
Ambiental de Andalucía, celebradas en la ciudad de Granada, España, se
decidiera la publicación de este libro.
Aun cuando los científicos medioambientalistas no se ponen
de acuerdo acerca de cuan catastrófico o no puede ser nuestro futuro
inmediato en este planeta, lo cierto es que existe consenso acerca de la
necesidad urgente de preservar los recursos naturales de los cuales
disponemos hoy. "La importancia de la educación ambiental es cada vez más
incuestionable", afirma categóricamente en los inicios este tomo, para
decirnos después que deviene "instrumento imprescindible" para promover
cambios que conduzcan a nuevos estilos de vida. La educación entendida
como toma de conciencia, nos especifican.
En este tomo se reflexiona sobre aspectos generales de la
educación ambiental, tratando de incluir en el debate cuestiones
específicas de los medios urbano y rural. Se trata para estos autores de
demostrar que es posible actuar desde una variedad amplia de campos para
contribuir a formar "ciudadanos críticos y activos, que sepan intervenir
decididamente en la sociedad de su tiempo", aunque "la incidencia del ser
humano en su entorno no es algo nuevo", nos dice Federico Vélazquez de
Castro en el trabajo introductorio, "La educación ambiental, vía hacia el
desarrollo sostenible".
En este tomo se conjugan visiones acerca de la educación
ambiental con conceptos como el de desarrollo sostenible, que aunque muy
divulgado ha sido objeto de controversias. Pero el propósito de este libro
no es entrar en cuestiones conceptuales, sino sus objetivos son más
cercanos a la didáctica, al cómo hacer, y dónde, para cambiar las
mentalidades en las localidades, sobre todo en la escuela y las
administraciones municipales, de modo que alcancen a la sociedad en su
conjunto.
De lo anterior, sirva de ejemplo el trabajo, "Las
auditorías ambientales escolares", de la profesora de enseñanza
secundaria, Ana María Luque Badía, quien después de explicarnos qué es una
auditoría ambiental escolar, se adentra en particularidades de los
reglamentos vigentes para reciclajes, la necesidad de extender la
conciencia sobre los problemas medioambientales en el alumnado, y la
organización interna que debiera regir en cada escuela.
Otro trabajo muy curioso es el titulado, "Las aulas del
mar. Posibilidades en educación ambiental", a cargo de María José Quesada
e Inmaculada Torres. En su inicio, las autoras nos presentan una breve
reseña acerca del mar desde una perspectiva medioambiental, para a
continuación explicarnos lo que ellas consideran deben ser las "aulas del
mar", las cuales surgen en la década de los años 80, con objetivos tales
como, divulgar conocimientos sobre los mares para favorecer su protección,
conservación y utilización; y también realizar proyectos medioambientales
que ayuden a la regeneración de los ecosistemas marinos. Nos hablan de
tres aulas en ejercicio, la de Cabo de Gata, la de Málaga y la de El
Terrón, para luego informarnos sobre las metodologías utilizadas en estas
aulas.
Otros trabajos ofrecen ejemplos acerca del reciclaje de
juguetes, su reconstrucción, rediseño y posterior utilización. Sin dudas
es un esfuerzo laudatorio, aunque todavía urgido de una mayor creatividad,
de modo que puedan ser reales sustitutos de los juguetes desechados.
Algunas de las visiones de estos autores se dan de bruces
con las perspectivas de otros medioambientalistas, quienes optan por
confiar más en las posibilidades creativas de las nuevas tecnologías,
antes de rechazar lo alcanzado que facilita la vida del hombre en el
planeta. A diferencia de lo que muchos científicos han propuesto en el
sentido de utilizar sistemas energéticos en los automóviles que no
contaminen el ambiente, Gerardo Pedrós Pérez en su trabajo --"Hacia un
modelo de sociedad sostenible y educadora. La movilidad urbana"-- hace una
defensa a ultranza del uso de la bicicleta: "La mejor energía es la que no
se usa. Desplazarse andando o en bicicleta es de las cosas más simples que
el ciudadano puede hacer para proteger el medioambiente en su ciudad".
Sin dudas, son temas controversiales acerca de los cuales
los lectores podrán hacerse de su propia opinión, aunque coincidirán con
nosotros en la necesidad de una mayor educación medioambiental que les
garantice mejores opciones de vida a las próximas generaciones.
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