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Una nueva cultura emprendedora se está gestando en
el mundo entero. América Latina no es la excepción. Hoy más que nunca, las
políticas de desarrollo empresarial de la región están fomentando nuevos
emprendimientos y promoviendo una forma de pensar inédita, que valoriza la
actividad empresarial e impulsa el espíritu empresarial entre los jóvenes.
Desarrollo emprendedor se acerca a este fenómeno de una manera lúcida y
meticulosa. Con rigor científico, el libro explora el campo de la creación
de empresas y aporta ideas originales y respuestas concretas.
Desarrollo emprendedor constituye una herramienta esencial
para el diseño de programas innovadores destinados a impulsar
emprendimientos dinámicos y exitosos en la región. En sus páginas se
presentan los aspectos más relevantes del trabajo de campo realizado en
trece países de América Latina, el Este de Asia y Europa, y se examinan
programas de éxito dedicados a la promoción de nuevos emprendimientos. Las
sólidas conclusiones que completan el trabajo servirán sin duda de
plataforma para desarrollar políticas efectivas para la creación de
empresas, fuente de empleo, crecimiento económico y competitividad.
Hugo Kantis
Existe un contraste significativo en relación con el papel
que juega la universidad en distintas regiones. En América Latina su
contribución relativa a la adquisición del conocimiento técnico, recurso
clave para emprender, es claramente más determinante que en los otros
países. En casi todos los países latinoamericanos su aporte supera con
creces el del ámbito laboral y distingue de manera positiva a los más
dinámicos del resto. Esta situación es diferente a la observada en los
países asiáticos y europeos, donde la experiencia laboral como fuente de
conocimiento técnico es más importante.
En Italia apenas uno de cada cuatro emprendedores es
graduado universitario, es decir, menos de la mitad que en los demás
países. Estas cifras revelan que el conocimiento técnico para emprender
circula y se difunde por canales más amplios que los que brinda el sistema
de educación superior. En el caso de los distritos industriales italianos,
por ejemplo, la trama de pequeñas y medianas firmas desempeña este tipo de
función (Boscherini, 2003; Boscherini y Poma, 2000).
En América Latina el papel más gravitante de la
universidad se verifica en un contexto de especialización en actividades
productivas poco intensivas en conocimiento, con escaso desarrollo de
tramas productivas y de flujos de información y tecnología entre las
empresas y las instituciones. Ello no significa relativizar el papel del
sistema de formación superior sino, por el contrario, reconocer su aporte
y potencialidad para favorecer, a través de la formación de los
emprendedores de base universitaria, la diversificación y calificación de
la estructura productiva de los países latinoamericanos. Adicionalmente
plantea el desafío de ampliar las bases de generación y difusión del
conocimiento técnico necesario para emprender dado que la proporción de la
población que accede a la universidad es solamente una minoría en la mayor
parte de los países (ver capítulo 1).
En otras competencias para emprender relacionadas con las
capacidades de gestión (por ejemplo negociación, administración, trabajo
en equipo) o con cuestiones actitudinales (tolerancia frente al riesgo,
vocación por los negocios) la empresa se revela como el ámbito más fértil,
más allá de la región. Sin embargo, la capacidad de comercializar
aprendida en el empleo previo es significativamente mayor en el Este de
Asia (78% versus 56% en América Latina, 38% en Italia y 60% en España).
La contribución de la familia como ámbito formador de
algunas competencias actitudinales (capacidad para el trabajo duro) fue
más reconocida en España. En el caso italiano, donde cabía esperar un
comportamiento similar, los emprendedores manifestaron ciertas
dificultades para identificar el contexto en el cual adquirieron sus
competencias emprendedoras. Es muy probable que ello se deba a la elevada
interrelación que existe en los distritos industriales italianos entre los
distintos ámbitos, en los cuales la empresa y la familia, por ejemplo,
muestran un alto grado de superposición (Boscherini, 2003).
Diferencias en los proyectos empresariales
Los equipos fundadores suelen ser menos numerosos en
América Latina, especialmente cuando se los compara con los de Taiwán e
Italia, países en los cuales de cada diez empresas -ocho y seis,
respectivamente- cuentan por lo menos con tres socios fundadores.
Otro tanto ocurre con las inversiones iniciales. La
proporción de emprendedores italianos y españoles que invirtieron por
encima de cien mil dólares (43% y 40%, respectivamente) duplica la de
América Latina y aunque la información disponible sobre las inversiones de
los emprendedores asiáticos es más limitada apunta en la misma dirección.
En otros términos, los proyectos en América Latina parten de escalas
iniciales inferiores.
Por otra parte, en los países asiáticos son más frecuentes
los emprendimientos basados en la tecnología, particularmente en Japón y
Corea, así como en España e Italia fueron más aprovechadas las
oportunidades de negocios asociadas a la tercerización de actividades de
otras firmas. Estas diferencias reflejan contrastes estructurales y
contrastes en la conducta de los agentes productivos. El distinto
desempeño de los sistemas de innovación además de una mayor plataforma de
empresas tecnológicas en el Este de Asia contribuyen a explicarlas (ver
capítulo 1). Adicionalmente, la crisis de algunas economías como la
coreana estimularon el nacimiento de spin offs de profesionales de grandes
corporaciones (Baek, 2001).
Por otra parte la subcontratación como fuente de
oportunidades para la creación de empresas dinámicas se corresponde con
niveles diferentes de integración vertical, articulación y brechas de
productividad entre empresas PyME y empresas grandes en unas y otras
economías (Kuriyama, 1990; KIET, 2000; Peres y Stumpo, 2000; Lee, 1997;
Katz, 1986).
La presencia de nuevas empresas exportadoras (born global)
es menor en América Latina. Es posible que esta diferencia se explique, al
menos parcialmente, por el distinto grado de orientación internacional de
las empresas en las que se formaron los emprendedores. La misma suele ser
baja en los países latinoamericanos, en contraste con la fuerte propensión
exportadora que exhiben en la mayoría de los demás países (ver capítulo
1). En consecuencia, unas y otras "escuelas de empresarios" aportan
distintas capacidades, aprendizajes y contactos que luego son utilizados
por los emprendedores para hacer negocios.
ÍNDICE
Parte I: Estudio comparado del proceso emprendedor en
países de América Latina, sur de Europa y Este de Asia
Capítulo 1: Un enfoque sistémico de la creación de
empresas
Capítulo 2: Nacimiento y desarrollo de empresas dinámicas
en América Latina
Capítulo 3: Principales contrastes entre el proceso
emprendedor de la región y el del Este de Asia, Italia y España
Capítulo 4: Nacimiento y desarrollo de empresas dinámicas
en áreas locales y metropolitanas
Capítulo 5: La creación de empresas en sectores intensivos
en conocimiento y en la industria tradicional
Capítulo 6: El acceso al financiamiento, un reto para la
creación de empresas dinámicas
Capítulo 7: Implicaciones para la formulación de políticas
Parte II: Experiencias internacionales de fomento del
desarrollo emprendedor
Capítulo 8: Iniciativas de fomento del desarrollo
emprendedor
Capítulo 9: Experiencias en el norte de América
Capítulo 10: Experiencias europeas
Capítulo 11: Experiencias latinoamericanas
Parte III
Conclusiones: Principales lecciones para América Latina
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