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Seymour Myron Hersh ha sido un periodista dedicado desde
hace más de treinta años a la investigación, a dar a conocer detalles
acerca de complicadas situaciones políticas y de seguridad en las que el
gobierno de Estados Unidos ha estado implicado. Desde que en 1969 expuso
los crímenes cometidos por tropas de su país contra más de quinientos
civiles en la aldea vietnamita de My Lai, hasta la fecha, Hersh no ha
dejado de ser fiel a la labor periodística de presentar hechos y verdades
ante la opinión pública. Su denuncia de las atrocidades cometidas en My
Lai le valieron el Premio Pulitzer de periodismo, cuando Hersh era un
periodista independiente (freelancer) no vinculado a diarios o
medios noticiosos.
Hersh inició en 2004 una serie de reportajes sobre los
detenidos por tropas de Estados Unidos en la siniestra prisión iraquí de
Abu Ghraib, publicados en The New Yorker, que culminaron con la
preparación de este libro; su título en inglés: Chain of Command: The
Road from 9/11 to Abu Ghraib.
Pero como su nombre indica, la "obediencia debida" no sólo
se circunscribe a los soldados, hombres y mujeres, que retrataban a los
prisioneros iraquíes mientras los obligaban a cometer actos de sodomía,
porque habían recibido órdenes. La "obediencia debida", según Hersh,
comenzó desde el período previo y durante la invasión de Irak, cuando el
secretario de defensa Ronald Rumsfeld y el vicepresidente de Estados
Unidos, Dick Cheney, alteraron los procedimientos normales de análisis de
inteligencia de la CIA para hacer de la invasión a Irak un caso y obtener
respaldo público a esas acciones. La obediencia debida alcanzó de forma
horizontal y vertical a todos y cada uno de los sectores e individuos de
la administración relacionados con la toma de decisiones sobre la guerra.
De ahí que altos oficiales de la administración Bush, incluido el propio
presidente, se hayan dedicado a intentar desacreditar la labor de Hersh.
En este sentido, el prestigioso periodista y editor de The New Yorker,
David Remnick, nos dice en la presentación del libro:
Hersh publicó tres artículos en otras tantas semanas
("Torturas en Abu Ghraib", Cadena de mando", y "La zona gris"), y en
cada entrega era más evidente que Abu Ghraib no era "un incidente
aislado", sino, más bien, un intento orquestado por el gobierno y la
jefatura militar de soslayar la Convención de Ginebra a fin de sonsacar
información confidencial y sofocar a los insurgentes iraquíes. A estas
alturas, la Administración Bush había convertido en hábito el arrojar
dudas sobre el trabajo de Hersh de la forma más directa y grosera. ...
Obediencia debida consta de ocho capítulos, de ocho
piezas periodísticas vinculadas entre sí, pero de valores propios:
"Torturas en Abu Ghraib", "Fracaso de la inteligencia", "La otra guerra",
"Los halcones de Irak", "¿Quién mintió a quién?", "El secretario y los
generales", "Un amigo más peligroso", y "Oriente Próximo después del
11-S". A lo largo de estas más de 500 páginas, Hersh nos desgrana las
interioridades de la toma de decisiones sobre la guerra en Irak; la
fallida guerra contra el terrorismo de la administración Bush, incluyendo
la guerra en Afganistán y la prisión en la Base Naval de Guantánamo; la
manipulación, distorsiones y mentiras acerca de la vinculación del
gobierno de Sadam Hussein con Al Qaeda; las pugnas entre estratos del
gobierno de Estados Unidos, las agencias de inteligencia, y el Congreso,
incluyendo las existentes en el interior del legislativo; los fracasos
militares en Irak.
Hay muchas cosas que no sabemos sobre esta presidencia,
y que puede que nunca sepamos. Algunas de las preguntas más importantes
ni siquiera se han formulado. ¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo se salieron con
la suya ocho o nueve neoconservadores que creían que una guerra en Irak
era la respuesta al terrorismo internacional? ¿Cómo cambiaron el rumbo
del gobierno y reorganizaron con tanta facilidad prioridades y políticas
norteamericanas que llevaban mucho tiempo vigentes? ¿Cómo superaron a la
burocracia, intimidaron a la prensa, engañaron al Congreso y dominaron
al Ejército? ¿Tan frágil es nuestra democracia?
Obediencia debida es una lectura apasionante donde se
nos brinda un retrato devastador sobre la actual administración de Estados
Unidos y de los peligros que abrió a toda la humanidad a partir de su
soberbia y extrema ideologización. Pero al mismo tiempo nos reasegura que
en esa sociedad abierta, un periodismo honesto, comprometido con la
investigación de la verdad, puede contribuir a la búsqueda de una
conducción más confiable y esperanzadora. |