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Si sólo hubiéramos leído la primera parte del título de
este libro quizás no nos hubiera llamado tanto la atención. Cuántas veces
los académicos y políticos no han centrado su atención en los retos que
presenta el desarrollo de las sociedades latinoamericanas; cuántas veces,
además, el "péndulo" se ha inclinado bien hacia la izquierda, bien hacia
la derecha, zigzagueante y siempre en movimiento, durante casi un siglo,
obligando a pensar y a repensar la región. Pero el título dice también,
"entrevista a Celso Furtado", y este economista brasileño siempre tuvo
algo que enseñarnos. La combinación resulta provocadora. Comencemos por
Furtado.
Sin duda alguna, Celso Furtado (1920-2004) fue uno de los
economistas brasileños más influyentes en su país, y el economista de
izquierda más influyente en la región que Brasil haya tenido jamás. Se
denominaba a sí mismo un investigador socio-político e influyó de manera
decisiva en las políticas públicas de Brasil durante el siglo XX, sobre
todo cuando el presidente Juscelino Kubitschek (1956- 1961) fundó el
SUDENE (Superintendencia para el Desarrollo del Nordeste), una agencia
gubernamental que se proponía el desarrollo de la abandonada zona del
nordeste de Brasil. Furtado y el argentino Raúl Prebisch desde su trabajo
en CEPAL, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de
Naciones Unidas, sentaron pautas en la formulación de políticas para el
desarrollo en la región.
Luego, esta entrevista a Furtado, reproducida después de
haber sido publicada por primera vez en el O Estado de São Paulo,
en enero de 1980, mucho nos debe decir. Tomemos un breve fragmento donde
el economista se está refiriendo al llamado modelo de desarrollo
brasileño, para entender porqué viene a colación la reproducción de lo que
Furtado dijera hace ya más de 20 años:
No puedo concebir al Estado sino como parte de la
sociedad y al gobierno como expresión de esa misma sociedad. El Estado
en sí mismo es un conjunto de instituciones. El comando del Estado, que
es el gobierno, tiene que ser la expresión, la representación de las
fuerzas reales de la sociedad de la forma más amplia posible. (...) El
proyecto de desarrollo que una sociedad adopta debe resultar de un
amplio debate, de una conciencia crítica (...) En un país como Brasil,
la política exige mucha imaginación, mucha creatividad, y eso sólo es
posible en una sociedad abierta, que se puede manifestar. La tecnocracia
puede ser muy eficiente, pero nunca es imaginativa. Nuestra historia
sólo puede ser creada si nuestra sociedad tiene capacidad de
autocriticarse, de pensarse, de inventar.
Sucede que han transcurrido veinte años de procesos
democráticos en América Latina desde el fin de las dictaduras militares.
Algunos afirman que han existido progresos en la educación, en tanto
prácticamente todos los países, con la excepción de Haití, han concluido
programas de alfabetización a gran escala, y algunos países pueden mostrar
verdaderos logros en el desarrollo industrial y en el de las nuevas
tecnologías. Pero, la brecha entre ricos y pobres es cada vez más
acentuada; los procesos migratorios desde las naciones de la región hacia
el norte son más numerosos; la pobreza extrema aumenta cada vez más; y se
necesita repensar la región, como nos propone Delich.
Las enseñanzas de Furtado vienen a colación cuando Delich
nos brinda su visión sobre el siglo XX en América Latina, a partir de una
revisión de las ciencias sociales. Somete a crítica los clásicos desde
Tocqueville a Marx, pasando por Weber y Polanyi, en la búsqueda de una
ciencia de la sociedad que sirva de instrumento a la transformación de las
inequidades del continente. ¿Cuáles son los paradigmas y cuáles sus
diferencias con las teorías generales? ¿Qué cambios han ocurrido en los
estilos de investigación? Son varias de las interrogantes a las que da
respuesta este libro. Aunque el autor nos aclara que su interés principal
es el de la relación entre "el marco conceptual articulado y los fenómenos
sociales que pretenden explicar y entender".
"Nos proponemos repensar a América Latina" desde sus
nuevas condiciones, "el acotamiento de la soberanía del Estado; la
transnacionalización de los mercados; y la planetarización de las
sociedades civiles". Invitamos a nuestros lectores a acompañar a Francisco
Delich en este análisis, seguros de que será un recorrido sugerente e
ilustrado.
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