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El ser humano a lo largo de todas las épocas ha tratado de
revertir el proceso de envejecimiento. Alcanzar la inmortalidad, o la
búsqueda de la fuente de la eterna juventud, ha sido meta de artistas y
políticos, ha inspirado a literatos como Oscar Wilde o Göethe, ha dado pie
a leyendas y ha inspirado a aventureros y navegantes. Porque a cada
individuo nos ha resultado siempre difícil en menor o mayor gradación
aceptar el nacimiento de una nueva cana, ver que el rostro se nos llena de
arrugas y darnos cuenta que ha llegado el momento cuando estamos más cerca
del fin de nuestras vidas que del inicio. Constatar la pérdida paulatina
de facultades físicas y mentales es más difícil aún.
Luego, ¿cómo resolver las dificultades propias del
envejecimiento? Salud con la edad, del Dr. Weil intenta dar
respuesta a esta interrogante.
Weil dedica toda la primera parte de su obra a explicarnos
en qué consiste el proceso de envejecimiento, para poder enfrentarlo con
"dignidad y sabiduría", nos dice. Porque no todo en esta etapa comporta
pérdidas y retos, sino también satisfacciones tales como, "aportar riqueza
a la vida; reemplazar la superficialidad e inexperiencia de la juventud
con la profundidad y madurez de la edad; desarrollar y ampliar las
cualidades deseables de la personalidad, suavizar la dureza de carácter;
potenciar los aspectos mentales, emocionales y espirituales de la vida
gracias a los mismos procesos que originan el declive físico del cuerpo;
conferir las ventajas y el poder de la supervivencia; desarrollar la
propia voz y autoridad como un lazo de unión vivo con el pasado".
El autor desarrolla a lo largo de las casi 350 páginas de
este libro lo que se ha denominado "medicina integrativa", la cual
consiste en una combinación de la salud del cuerpo, la mente y el
espíritu, es decir, trata de la salud y el bienestar de la persona entera,
de todos los aspectos de nuestro modo de vida.
Para la salud del cuerpo la clave radica en la actividad
física. "La práctica de una actividad física a lo largo de la vida y una
tercera edad sana van de la mano". Weil nos explica sus ventajas, pero
también sus peligros cuando no se administra adecuadamente. También
analiza el papel del sueño y el descanso, la importancia de las siestas,
cómo lidiar con los cambios en el sueño durante la tercera edad, la
administración de la luz, qué tipo de somníferos naturales se pueden
utilizar, cómo utilizar el tiempo cuando se está despierto; todos serán
temas analizados a profundidad en un capítulo del libro.
Igual importancia le concede el autor al contacto humano y
la sexualidad. Nos dice que los prejuicios culturales atentan contra las
prácticas sexuales durante la tercera edad, por los cambios físicos del
cuerpo, y "por el temor a ser rechazados en una ‘cultura juvenil’ que nos
quiere hacer creer que el placer sexual es el derecho de nacimiento de los
jóvenes y que los ancianos no deberían pensar en el sexo, y que imaginar a
gente mayor haciendo el amor es de mal gusto". El autor recomienda la
asesoría de sexólogos, la necesidad de adaptarse a las nuevas situaciones,
y sobre todo, a conocer que cada persona es distinta, por lo que no caben
reglas rígidas. Nos afirma que aunque las manifestaciones y deseos
sexuales pueden variar e incluso disminuir, la necesidad del contacto
físico, de las caricias puede ir en aumento durante la tercera edad y
necesita ser satisfecha.
Weil analiza las consecuencias perjudiciales del estrés, y
nos adelanta esta aseveración: "Si desea reducir la pérdida de funciones
relacionadas con la edad, debe conocer y poner en práctica estrategias
para neutralizar los efectos negativos del estrés en el cerebro y en otros
órganos". De igual manera, los pensamientos, emociones y actitudes ante la
vida son factores determinantes de cómo se envejecerá, nos dice.
Relacionado con lo anterior, por formar parte del aspecto de la salud
mental en la tercera edad, se encuentra su análisis sobre la memoria, al
parecer "la más vulnerable al paso del tiempo", y la influencia que la
nicotina puede tener en la aparición del Alzheimer, y la educación en el
retraso de sus primeros signos.
Por último, un amplio apéndice cierra el tomo dedicado a
la "dieta anti inflamatoria", o sea, aquella diseñada para prevenir las
inflamaciones perjudiciales causantes de la aparición de enfermedades en
la tercera edad. En ella Weil, un graduado en medicina de la Univesidad de
Harvard, explica los conceptos sobre los cuales se basa, nos brinda
indicaciones sobre la cantidad de calorías a consumir, carbohidratos,
grasas, proteínas, el valor de la ingestión de fibras, fitonutrientes,
vitaminas y minerales, la importancia del consumo del agua.
Los buenos hábitos de vida se incorporan más fácilmente
durante las edades tempranas, pero nunca es tarde para aprender a vivir a
plenitud. Este libro de Andrew Weil, devenido ya un clásico, es una
lectura que les recomendamos a los lectores de todas las edades.
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