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Un pequeño libro de unas noventa páginas resume dos
brillantes conferencias de dos pensadores contemporáneos: Jean Baudrillard
y Edgar Morin sobre la globalización y los acontecimientos desatados desde
el 11 de septiembre de 2001. ¿Filósofos? ¿Sociólogos? Dos hombres que
observan la difícil realidad de hoy, la piensan y explican desde sus
perspectivas muy personales.
Baudrillard es conocido por su formulación de lo que
denomina "hiperrealidad", en especial la hiperrealidad de Estados Unidos,
donde considera se ha construido un mundo más virtual que real y donde la
autenticidad ha sido suplantada por una "copia", de tal manera que nada
llega a ser "real" y todos los involucrados en esta ilusión de la realidad
incluso no llegan a percibir la fantasía de la cual participan.
Antes de ser declarada la Guerra del Golfo, Baudrillard
predijo que no ocurriría. Después de la guerra, declaró que había tenido
razón, que no había ocurrido ninguna guerra. La realidad de una guerra en
la que la gente lucha por una causa y muere en consecuencia había sido
reemplazada por una "copia" de guerra ajena trasmitida y explicada por TV
que distaba mucho de la realidad. El público en Estados Unidos, decía
Baudrillard, permaneció engañado con la ilusión de que estaban
combatiendo, tal y como sucede con la mente ante un juego de video, el
cual mediante engañifas que tiende a la conciencia hace que los individuos
participen de algo que en realidad no está ocurriendo. Los combates sólo
son reales para un grupo de soldados que se encuentran a cientos de millas
de distancia; el público no ve lo "real" nunca.
Propone además desplazarse de la guerra convencional a lo
que denomina guerra simbólica, utilizada por los terroristas de Al Qaeda
en el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York:
Tal es el espíritu del terrorismo, su estrategia
implícita: jamás se podrá vencer al sistema en términos de relación de
fuerzas, ese es el imaginario eventualmente revolucionario impuesto por
el propio sistema, el cual sólo sobrevive reconduciendo sin cesar a
quienes lo atacan en el terreno de la realidad, que es para siempre el
suyo. Lo que hay que hacer es desplazar la lucha a la esfera simbólica,
donde la regla es el desafío, la reversión, la escalada, de modo que a
la muerte sólo se le pueda responder con una muerte igual o superior.
Desafiar al sistema con un don al que no pueda responder...
Al horror del mundo de hoy desatado desde el 11 de
septiembre, se le teme; sus consecuencias son inimaginables. Ha sido "un
electroshock" del cual no nos hemos repuesto, pero al cual se ha
respondido con una guerra. Edgar Morin nos dice que debemos enmendar "un
error de vocabulario" que consiste en proclamar "Guerra al terrorismo":
"La guerra sólo puede hacerse contra un Estado. A partir de ahí la guerra
contra Afganistán no parece tener razón de ser, ya que no ha resuelto el
problema del terrorismo.
Nacido en Francia en 1921, bajo el nombre de Edgar Nahoum
(el nombre de "Morin" lo adoptó durante la Resistencia Francesa), este
autor ha incorporado a sus explicaciones acerca de la complejidad
antropológica y social contemporánea conceptos de la biología y la
filosofía.
En este título hace hincapié en la necesidad de la
"salvación" del mundo, al contraponer la concepción cristiana de "puesto
que todos nos salvaremos seamos hermanos" a una concepción de "puesto que
todos nos perderemos seamos hermanos". El título de su conferencia es
precisamente, "En el corazón de la crisis planetaria". Una crisis, según
Morin, de civilizaciones, a la que antepone una simbiosis entre el Este y
el Oeste, el Norte y el Sur para poder salvar el pensamiento y enfrentar
los enormes peligros de hoy. |