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Sin dudas, este libro tiene un título que llama a la
curiosidad. ¿Será contentivo de instrucciones a seguir ante resultados
electorales dudosos?, ¿ante legislaciones abusivas?, ¿ante la impunidad
con que algunos regímenes actúan en este mundo?, ¿aboga por que los
ciudadanos se nieguen a obedecer imposiciones de sus gobernantes?, ¿es un
llamado a la eterna rebelión, como un viejo líder ruso hubiera proclamado?
Les propongo comenzar por conocer algo acerca de su autor:
Encontramos que José Antonio Pérez, nacido en Madrid en
1948, fue director de varias publicaciones, hasta que "el paro se cruzó en
su camino". Se dedicó entonces "a escribir libros incitando a la
desobediencia civil, como arma pacífica para que los ciudadanos "recuperen
sus derechos". Ha vivido siempre convencido de que los ciudadanos no creen
"una palabra de lo que dicen los gobernantes". El propio Pérez nos revela
algo más sobre sí mismo, y sobre el contenido de esta obra, en una
entrevista concedida a la revista digital Fusión:
Sobre la desobediencia civil debería decir que es una
forma de actuar totalmente pacífica y por eso me parecía una interesante
vía de acción ciudadana. Acerca de la rebelión me gustaría dar a conocer
otra cosa que casi nunca se sabe y que es que en 1948, cuando se proclama
la Declaración de los Derechos Humanos, se dice: "para que las personas no
se vean compelidas a ejercer su legítimo recurso de la rebelión contra la
injusticia..." Con lo cual si hiciéramos una especie de pequeña regla
matemática, la declaración de Derechos Humanos dice que tengo derecho a la
rebelión, si no me das lo que hemos acordado. Si no podemos convivir
porque tú estás violando el contrato social, mi derecho a la rebelión es
legítimo. Soy una especie de curioso impertinente que busca en las raíces
de las cosas para preguntarle a mis conciudadanos.
Con estas credenciales, recorramos el libro sin mucho
orden, sólo movidos por el objetivo de brindarles a los lectores algunas
pinceladas acerca de las ideas que aquí se desarrollan.
Sobre la base de que el objetivo del texto, a) no es
alcanzar el desorden como fin en sí mismo; b) que aunque la introducción
de disidencia en los sistemas establecidos contribuye a su
desorganización; c) pero a su vez ese desorden implica posibilidades de
evolución hacia una mejor organización, nuestro autor nos ofrece más de
doscientas páginas de reflexiones acerca de la "utilidad" de la alteración
de lo establecido.
Acerca de los sistemas electorales en vigor, nos dirá que
la mayoría de los existentes "son perfectamente obsoletos en lo que
respecta a adecuar el proceso de toma de decisiones a las necesidades
reales de la sociedad". Sobre la relación entre los cuerpos legislativos y
los avances actuales de las tecnologías de la información, sentencia que
"en la era de las comunicaciones avanzadas, los sistemas de representación
de la soberanía siguen siendo artesanales".
El otro gran problema relacionado con la legitimidad de
los parlamentos, nos dice Pérez, es el "sistema de mayorías, que ignora la
diversidad de grupos, tendencias u opiniones que conforman el mosaico
ideológico de nuestra sociedad" --de cualquier sociedad, añadiríamos, no
sólo de la española sobre la cual nuestro autor centrará sus análisis.
Pérez nos desnuda los aspectos inoperantes del sistema
democrático, pero se encarga de aclararnos que, "la gente está dispuesta a
aceptar el mal menor de la democracia que en palabras de Winston Churchill,
«es el peor de los sistemas, a excepción de todos los demás»". En este
sentido nos ofrece sus reflexiones sobre la relación entre la
"legitimidad" de los gobiernos elegidos democráticamente cuando responde
al "consentimiento" de los gobernados, y la debida "obediencia" de los
electores. "La obligación de obedecer la ley será entonces similar a la
obligación de cumplir una promesa."
En línea con el postulado de H. D. Thoreau de que «no
habrá un estado realmente libre e ilustrado hasta que el Estado llegue a
reconocer al individuo como un poder más alto e independiente del que
derivan todo su poder y autoridad», Pérez nos conduce por la madeja de sus
reflexiones, siempre conducentes a restituirle al individuo un lugar
preponderante en la sociedad, la cual en su visión queda fuera de todo
esquema de izquierdas o derechas.
Es una lectura culta, y apasionante para todos los que
estén dispuestos a asumir la sociedad fuera de esquemas establecidos. Con
este Manual se aprende, se reflexiona, se nos ayuda a entender mejor dónde
estamos y, sobre todo, dónde pudiéramos estar si asumimos "desobedecer"
para alcanzar una evolución de la sociedad hacia estados de mejor
organización.
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