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En una entrevista publicada en 2001 Adela Cortina declaró
tajantemente que "la ética sirve para ser personas". No concibe la
política, los negocios, los servicios financieros, ni ningún ámbito de
participación humana sin ética.
Considerada una "activista de la ética", Cortina es ante
todo una mujer de acción que no ha quedado entrampada en su Cátedra de
Filosofía Jurídica, Moral y Política de la Universidad de Valencia, ni ha
sido absorbida por sus estudios en las universidades de Munich y
Francfort. "Los seres humanos me interesan mucho y me parece que el mundo
no está hecho a su altura", la ética sirve para que sean "justos y
felices", añadirá. De ahí que la defensa de la ética de las empresas la
haya subyugado, en ese empeño suyo por no dejar la sensibilidad social
fuera de ninguna esfera, incluido el mundo de los empresarios.
Jesús Conill, por su parte, es un filósofo dedicado a los
estudios de la democracia, a la crítica que de ella hiciera el alemán
Nietzsche, a tratar de desentrañar lo degenerativo en las concepciones
democráticas modernas, en tanto han plasmado el instinto gregario del ser
humano, nos dice, "convertido en un animal gregario, en un rebaño" que
"necesita institucionalizar esa valoración y organizar su vida con
instituciones políticas".
Del intercambio de ideas entre estos dos filósofos, del
cruce de "conversaciones" a manera de contraste de ideas para analizar
fenómenos controversiales, surge este tomo que sometemos a la
consideración de nuestros lectores. Aun cuando el debate es erudito, el
tono es informal. Se encuentra dividido en tres partes principales: 1)
"Ética, empresa y responsabilidad social", a cargo de Adela Cortina; 2)
"Ética de la sociedad civil", por Jesús Conill; y 3) "Ética dialógica,
educación y sociedad civil", por los dos autores.
En su primera parte, Cortina nos devela por qué la ética
vinculada a las empresas y por qué su grupo de trabajo se dedicó a este
tema:
Estábamos un poco cansados de oír que no se puede ser
político y ser ético, que no se puede ser empresario y ser ético (...) Nos
daba la sensación de que cuando uno entra en el mundo de la empresa tiene
que dejar la ética en la puerta (...) Quizás tampoco sabíamos muy bien qué
es la política o qué es la empresa (...) En estas cuestiones estábamos
cuando encontramos un grupo de empresarios muy preocupados, porque
teniendo sus miembros una intencionalidad moral muy seria, una
sensibilidad moral muy fuerte, sin embargo se encontraban con muchos
dilemas o conflictos morales en sus empresas.
Nuestra autora parte del concepto de que las empresas que
se conducen éticamente son las que terminan siendo realmente competitivas.
Para ello se basa en el florecimiento que hace más de treinta años tuvo la
ética en los negocios en Estados Unidos, en desterrar la percepción del
maleficio innato en los negocios, en concebir empresarios "responsables"
para sí mismos y para el conjunto de sus trabajadores.
Conill nos muestra una ética –entre muchas que existen--
en la que las personas e instituciones asumen responsabilidades morales.
Una ética que actúa en un sentido transformador de la sociedad. Para la
cual la libertad es un elemento condicionante:
Cuanta más libertad, más ética. A la libertad no se la
puede regular, no se le pueden poner diques, ni a ella, ni a la educación,
la empresa o los agentes sociales. No se nos pueden dar recetas, ni reglas
ni reglamentos. Cuando uno se mueve en el ámbito de la libertad, lo que
necesita son orientaciones, responsabilidad, que funcione el principio de
responsabilidad (...) Se trata de deberes en sentido lato, no en sentido
estricto (...) lo que tiene que primar es el orden ético, porque es el
modo de ordenar la libertad.
A modo de epílogo, el doctor Guillermo Hoyos, profesor del
Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia –donde
tuvieron lugar las "conversaciones" de nuestros autores—nos brinda también
sus reflexiones. Hoyos se adentra en la problemática colombiana y propone
"de la actividad empresarial una actitud más comprometida en la
construcción de la convivencia ciudadana". Para ello les lanza a los
empresarios una serie de preguntas dirigidas a asuntos neurálgicos de las
sociedades latinoamericanas, como las causas de la pobreza, creación de
empleos, política fiscal, redistribución de medios de producción,
democracia participativa y justicia como equidad.
Pero no les adelanto las respuestas de Hoyos, o las
discusiones de Cortina y Conill sobre estos asuntos de suma importancia.
Los invito a reflexionar junto a ellos con este libro a la mano.
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