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Nos llega a las manos un libro curioso. Está editado por
FACUA, la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de
Andalucía en colaboración con EMASESA, de Sevilla. No tiene fecha de
edición, derechos de autor o edición consignados. Se dificultaría su
clasificación en bibliotecas por la falta de ISBN. De acuerdo con su
título y autor trataría acerca de asuntos relacionados con el consumo y
los consumidores en Cuba. De acuerdo con la presentación del autor, reúne
una "versatilidad de asuntos temáticos". Es reciente porque, a juzgar por
el texto de algunos pies de foto, parece haberse lanzado al público
después de 2002.
Más de lo que nos dicen las dos columnas de la
contracubierta del libro sobre su autor, sabemos que Balari ha estado
interesado en y vinculado con asuntos del mercado, la demanda y el
consumo. Fue director del Instituto Cubano de Investigación y Orientación
de la Demanda Interna, y director de la publicación de esta institución,
la revista Opina. Esta revista sentó pautas en la isla por los años 70
cuando, en medio del proceso de institucionalización socialista que
experimentaba el país, y después de la abrumadora escasez de la década
anterior, comenzó a apreciarse cierto movimiento del mercado interno con
productos que llegaban a Cuba provenientes del CAME. La ayudaba además un
estilo ligero, desenfadado, alejado de aquel al uso en la prensa oficial,
y también el empeño de su director y de un grupo de profesionales que
trabajaban en la revista y en el Instituto por aliviar las más
inimaginables vicisitudes de la vida cotidiana del cubano de a pie.
Este libro es una recopilación de artículos breves,
conferencias, de la autoría de Balari a lo largo de parte de su actividad
profesional. Él mismo nos dice en la nota introductoria que brinda
valoraciones acerca del consumismo, sobre la exacerbación mercantilista,
acerca del movimiento internacional sobre derechos y deberes del
consumidor, las luchas de estas organizaciones, la educación de los
consumidores, acerca del rol de la publicidad, y hasta nos informa de los
orígenes de la campaña contra el hábito de fumar en Cuba y sus
"proyecciones tácticas y estratégicas". En anexos aparece un texto sobre
las primeras medidas jurídicas de protección al consumidor en Cuba,
dictadas por el entonces Gobierno Revolucionario en enero de 1960, y el
texto de esta ley no. 697 publicada en la Gaceta Oficial del país. También
se brinda información acerca del programa para el medioambiente de la
Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, de la cual
Balari es asesor.
Es decir, los temas son variados, no siempre enfocados a
realidades cubanas, como es el caso del primer capítulo sobre la sociedad
de consumo, el de servicios públicos y privatización, o el dedicado al
comercio electrónico. Se conoce que en la isla buena parte del consumo es
regulado oficialmente por una tarjeta de racionamiento, todos los
servicios son estatales y el acceso a Internet es escaso. Sin embargo, su
trabajo denominado "Género y consumo", resulta muy informativo de
particularidades de la sociedad cubana. En él, Balari nos muestra
resultados de investigaciones muy valiosas realizadas en Cuba, donde a
pesar del empeño por equilibrar la posición social y doméstica de la mujer
con relación al hombre, se sigue apreciando una situación de desigualdad
que desfavorece a la mujer. Veamos algunos de los resultados de sucesivas
investigaciones realizadas en las décadas de los años 80 y 90 con las que
nuestro autor estuvo relacionado:
La mujer trabajadora disponía de mucho menos tiempo libre
que el resto de la familia: Veía menos TV; participaba en menos reuniones
con amigos y familiares; participaba en menos actividades festivas,
recreativas, culturales o deportivas; generalmente descansaba y dormía
menos que el hombre; recaía sobre ellas la mayor parte de las
responsabilidades de las relaciones hogareñas. (...) Durante las décadas
del 80 y 90 las familias cubanas adquirieron varios millones de equipos
electrodomésticos (...) algunos de los cuales facilitaban las labores
domésticas. Cuando se repitieron las investigaciones (...) las mujeres
cubanas sólo se habían beneficiado en unos 13 minutos en el ahorro de su
tiempo libre.
Muy informativo también es el anexo sobre la primera ley
dictada por el bisoño proceso revolucionario, en enero de 1960, sobre
protección al consumidor, cuando la inmensa mayoría de los productos que
se consumían eran producidos por empresas privadas. El autor nos debe sus
valoraciones acerca de la calidad de los servicios estatales en la
actualidad, el desempeño del Estado cubano en la seguridad e higiene de
los alimentos, o su cumplimiento de normas internacionales en el
etiquetado. Sobre la ética como productor e intermediario en las
relaciones de consumo se pudiera decir mucho más. Rescato sus
valoraciones, en el capítulo XVII, acerca de la expansión del mercado
negro en la isla:
No será fácil desterrarlo totalmente, porque éste tiene su
fundamento en la escasez, en las necesidades y demandas insatisfechas, en
limitaciones del poder adquisitivo de ciertos estratos de consumidores, en
precios altos, en situaciones de descontrol de las empresas productoras o
comerciales, en el afán de lucro de los que en él actúan y, por supuesto,
en una ausencia de valoración ética sobre lo que significa dicha conducta.
Eugenio Balari ha sido un activista de los problemas
relacionados con el consumo y los consumidores en Cuba. A su esfuerzo se
deben estos textos y que lleguen a nuestras manos. |