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El calentamiento global es el tema de este film. Se aborda
en extenso su catastrófica importancia para los cambios climáticos, y para
la sobrevivencia de los ecosistemas de los cuales dependemos, y sobre los
que actuamos, todos los humanos. Se explica este fenómeno, se alerta, se
denuncia y se ofrecen algunas de las posibles soluciones para detener su
acelerado paso.
Una verdad incómoda, nominado a los premios Oscar de la
Academia cinematográfica de Estados Unidos, es también el título de un
libro de Al Gore [Rodale Press, ISBN: 10-1-59486-567-1] que resultó un
éxito de librerías en 2006, el mismo año que salió el documental a su
comercialización. El film fue estrenado en el Festival Sundance que
patrocina el actor Robert Redford para promover las producciones llamadas
independientes, y desde su primera exhibición ha tenido una extraordinaria
acogida en Estados Unidos, e internacionalmente también.
A partir de una narración realizada por Gore que recorre
todo el documental, este ex vicepresidente estadounidense durante el
mandato de Bill Clinton, nos demuestra su muy personal interés, como
activista medioambiental, en alertar acerca de los peligros del
calentamiento global. Gore desarrolla en el film una conferencia, apoyada
con gráficos e imágenes con la más avanzada tecnología, que según él mismo
dice ha sido ofrecida en más de 1,000 ocasiones y en todas partes del
mundo, desde Beijing, Tokio, España o Inglaterra hasta un alto número de
ciudades en casi todos los estados de su país. Nos ofrece relatos de su
vida familiar y política, siempre vinculados al tema central del
calentamiento global, que sirven para distraer un tanto del tono monótono
que una conferencia filmada de cerca de una hora de duración
inevitablemente puede adquirir.
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"Usted no puede hacer que alguien
entienda algo si su salario depende de que no lo entienda". |
Gore nos dice que reconsideró las prioridades de su vida
después de situaciones dramáticas vividas a raíz de un accidente en el que
uno de su hijo de seis años se vio envuelto, y de la decisión adoptada por
la Corte Suprema de su país declarándolo perdedor en las presidenciales de
2000 --la cual el candidato demócrata aceptó pero no consideró apropiada—y
se decidió por el activismo medioambiental. Aunque su pasado como político
activo en la primera línea de su país, además de conferirle al documental
una propaganda especial, se trasluce constantemente a lo largo del film,
tanto en las repetidas referencias críticas a la actuación de las
administraciones republicanas, como en la ausencia de críticas a las
administraciones demócratas, y en la sugerencia expresa de que la atención
a los problemas climáticos que amenazan al planeta hubiera tenido un
tratamiento diferente de haberse decidido la presidencia de Estados Unidos
en su favor.
De esto último no dudamos. Aunque sí de la posibilidad
real de llevar a cabo de inmediato, en un país como Estados Unidos –el
principal contribuyente al calentamiento global, según las estadísticas
presentadas por Gore--, decisiones drásticas como las que se necesitan
hoy, no mañana, para detener el calentamiento global por las emisiones de
CO2. Las acciones debieran ser de tal envergadura que no dependerían
solamente de la política que un presidente desee seguir aun cuando su
ética sea impecable, sino lamentablemente estarían limitadas por los
intereses de poderosos consorcios industriales que no quisieran ver
afectadas sus millonarias ganancias. La clave del asunto, en cita del
escritor Upton Sinclair, la revela el propio Gore: "Es difícil hacer que
alguien entienda algo cuando su salario depende precisamente de no
entenderlo".
No obstante, las catástrofes que se avecinan son tales,
como bien explica Gore en Una verdad incómoda, que deberán estimular la
voluntad política de los gobiernos, y obligarán a desechar muchas de las
tecnologías actuales para adoptar otras nuevas no dañinas al medio
ambiente, so pena de perecer. Porque los daños al planeta van a afectar a
todos por igual, a políticos e industriales, ricos y pobres, demócratas y
republicanos, asiáticos y africanos, musulmanes y católicos, mujeres y
hombres, a todos y cada uno de los seres vivos de hoy. Nadie escapará a
las consecuencias del aumento del calentamiento global. Las acciones a
emprender para evitar el aumento de este fenómeno no radicarán en la
voluntad de un individuo dispuesto a utilizar su bicicleta en lugar de un
automóvil, o a cambiar las bombillas eléctricas de su casa por otras de
menos consumo, por beneficioso que esto sea, sino serán macro decisiones
sobre las tecnologías emisoras de CO2 que se utilizan en la actualidad.
La fuerza de una imagen vale más que muchas palabras. Este
documental de Gore contribuye a la toma de conciencia que políticos e
industriales, y todos los seres humanos en general, deberemos adquirir
acerca del inminente peligro para la especie que el calentamiento global
acarrea. Ojalá resulte efectivo, y además no sea demasiado tarde.
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