En un estudio contundente, el reconocido economista
nicaragüense Adolfo Acevedo demuestra el peligro que representa el Tratado
de Libre Comercio Estados Unidos-Centroamérica (TLCEUCA) para los campesinos
nicaragüenses. Intitulado "Los impactos potenciales del Tratado de Libre
Comercio Centroamérica-Estados Unidos en el sector agrícola y la pobreza
rural en Nicaragua," el estudio de 87 páginas, lleno de gráficas y
estadísticas, presenta un análisis económico de la estructura del sector
rural nicaragüense, la conformación de la producción agrícola de los EEUU, y
los impactos anticipados del TLCEUCA entre esos dos países. Sacando
lecciones de la experiencia de México después de nuevo años con su Tratado
de Libre Comercio con América del Norte (NAFTA), Acevedo llega a la
conclusión que el TLCEUCA llevará a un aumento de pobreza en el área rural
de Nicaragua.
Acevedo empieza el estudio con un análisis de las
características fundamentales del sector agropecuario en Nicaragua. De
manera detenida, muestra que la agricultura continua siendo una actividad
económica central para Nicaragua de la cual dependen más de dos millones de
personas, representando al 44% de la población. Es más, analiza Acevedo, la
agricultura contiene la clave para abordar el problema de la pobreza en
Nicaragua: el 60% de las personas pobres y el 75% de las personas en extrema
pobreza trabajan en ese sector. La importancia del sector agrícola ha estado
creciendo en los últimos años, indica Acevedo, en base a un ingreso de más
de 550,000 personas a ese sector en la década de los 1990 con el propósito
de rebuscar su supervivencia. Estas personas han expandido la frontera
agropecuaria en el sentido del uso de más tierra en el sector agrícola, y
aunque la producción agrícola del país ha crecido como resultado, los
rendimientos de los cultivos de los campesinos y sus ingresos se mantuvieron
muy bajos, llevando a las tasas muy altas de pobreza y extrema pobreza y de
desnutrición.
El estudio pasa a analizar de manera general el impacto de
las políticas económicas sobre la agricultura. Acevedo señala que a pesar de
que la agricultura es mucho más importante para los países de Centroamérica
en cuanto a sus perspectivas de desarrollo y reducción de la pobreza que
para los países desarrollados, las naciones del istmo no le han dado
prioridad en su política económica nacional mientras que los países del
norte lo han articulado muy estrechamente a su política comercial. Siguiendo
esta línea de análisis, Acevedo analiza cómo las políticas económicas
nicaragüenses de la década de los años 1990 "abrieron" de manera drástica el
mercado del país a los productos de los países desarrollados por medio de la
reducción de los aranceles a las importaciones. Esto incluyó a los productos
agrícolas: en 1990, un producto agrícola del extranjero tenía que pagar un
31% de su valor para poder entrar al país, lo que lo hacía bastante más
costoso para el consumidor; en el 2000, este producto agrícola solamente
pagaba un 6.9% más, lo que le acercaba al costo del producto nacional,
haciéndole más competencia.
Sin embargo, la falta de protección de la producción
agrícola nacional es aun mayor, demuestra Acevedo, ya que las mismas
políticas económicas neoliberales llevaron durante ese tiempo a una
sobrevaloración de la moneda nicaragüense que ascendió a un 24% en el año
2000. Esto significa que los productos nacionales, cotizados en precios de
un córdoba muy fuerte, llevaban un 24.4% más en costo para los consumidores
nacionales que los productos extranjeros cotizados en dólares. Cuando se
agrega este hecho al arancel agrícola bajado al 6.9%, significa que las
políticas económicas han llevado a que un producto agrícola extranjero
cueste un 17.5% menos que un producto agrícola nacional, lo que representa
muchas dificultades para los productores nacionales. Finalmente, Acevedo
demuestra que el argumento que la agricultura nicaragüense esté altamente
protegida es falso, ya que ese argumento se basa en los precios de productos
del mercado internacional que son altamente subsidiados por los países del
norte. Más bien, analiza Acevedo, en vez de una política estatal de
protección e incentivos, el sector agrícola de Nicaragua ha sufrido un
deterioro en los precios de sus productos ante el sector industrial, el
desmantelamiento de las instituciones agrarias orientadas a prestar
servicios de crédito, comercialización, y asistencia técnica, y una falta de
inversión en infraestructura, educación y servicios públicos. El resultado
de estas políticas económicas ha sido un sector rural en donde predomina el
subempleo, la pobreza y la pobreza extrema, y la degradación ambiental.
Con este trasfondo analizado, Acevedo prosigue con un
análisis del impacto potencial del TLCEUCA en la agricultura y pobreza
rural. Empezando con una exploración de los motivos llevando a los EEUU a
buscar la firma del TLCEUCA, Acevedo detalla la "gigantesca e insuperable
asimetría" que existe entre los sectores agrícolas de Nicaragua y los EEUU,
plasmadas en las estadísticas abrumadoras sobre la diferencia en uso de
tractores, fertilizantes, y niveles de rendimiento y productividad. Esta
diferencia se debe tanto a la inversión que ha hecho los EEUU en su sector
agrícola a lo largo de su historia, como también a la protección y los
subsidios masivos que ese país le otorga a la agricultura, argumentando
entre otras cosas que es un asunto de "seguridad nacional." Acevedo detalla
la historia de la inversión, protección, y subsidio de la agricultura en los
Estados Unidos, lo que ha llevado a "la generación de excedentes exportables
de una magnitud tal que convierten a los EEUU en el principal agroexportador
mundial." "De allí," concluye Acevedo, "la importancia que el gobierno de
los EEUU otorga a una política agresiva de apertura de mercados externos a
sus productos agrícolas, a través de todo tipo de acuerdos comerciales."
Acevedo remata el estudio con un análisis de las
consecuencias del "choque competitivo" entre las agriculturas nicaragüenses
y norteamericanas a través del TLCEUCA. Citando estudios del Banco Mundial y
otras fuentes sobre los impactos negativos del Tratado de Libre Comercio con
América del Norte (NAFTA) en México, Acevedo rechaza los argumentos
esgrimidos por los proponentes del TLCEUCA, los mismos argumentos avanzado
hace nuevo años para el NAFTA, de que el TLCEUCA no tendrá un impacto
significativo sobre la mayor parte de los productores agrícolas de
Nicaragua, especialmente los pequeños productores de maíz, y que los
consumidores tendrán acceso a productos más baratos de la canasta básica.
La conclusión final del estudio de este destacado economista
no deja lugar a dudas sobre el peligro que representa el TLCEUCA: "El
impacto del TLC, a corto plazo, como lo muestra la experiencia de México,
posiblemente resulte en la combinación de un estancamiento de la producción,
un acentuado incremento de la pobreza rural y la progresiva pérdida de
empleos con una acentuación de las tendencia migratorias." Esta conclusión
deberá dar pausa a los gobiernos de la región, e incentivo a todos los
actores en la sociedad de trabajar para asegurar que el TLCEUCA, promovido
con gran presión por los EEUU, sea enfrentado de manera firme y contundente.