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Título:
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Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa,
1850-2000 |
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Autor: |
Geoff Eley |
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Fuente: |
Crítica S.L., |
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Ciudad: |
Barcelona |
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Año de la
publicación: |
2002 |
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ISBN |
84-8432-451-6 |
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Más información: |
http://www.ed-critica.es
E. mail: editorial@ed-critica.es
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Como su título sugiere, la obra de Geoff Eley es ambiciosa.
No es sólo el simple recuento de los hechos históricos en los que la
izquierda desplegó un papel protagónico, sino es también el análisis de los
proyectos que fueron anhelando o construyendo a lo largo de más de un siglo,
sus éxitos y sus fracasos.
El autor parte de una aseveración importante: "Mi libro fue
un intento de recuperar los ideales, los logros y las historias de la
democracia para la izquierda." Y añade: ""En unos momentos en que a los
ciudadanos europeos se les pedía que pensaran en la democracia de forma cada
vez más limitada y reducida, yo quería relacionar la historia de la
democracia con un concepto mucho más amplio y más ambicioso de participación
popular (...) quería volver a llevar la historia de las democracias a la
historia de la izquierda." Es decir, es una historia no constreñida a la de
las ideas socialistas, o comunistas, simplificación a la que se suele
recurrir cuando se identifican «izquierdas» con las ideas de tendencia
socialista.
La concepción de las «izquierdas» para Eley, es amplia y, a
la vez, efectiva. Nos dice que desde que fue fundada la II Internacional
hasta los años 30 del pasado siglo, los socialistas y comunistas tuvieron
dificultades para ocuparse de problemas que hicieron suyos ciertas
tendencias democráticas, por su incapacidad para comprender el mundo social
y político desde una visión holística. De ahí que asuntos como la moralidad
social, lo perteneciente al universo cultural, cuestiones de género y de
religiones, la vida familiar y privada fueran omisiones en sus llamamientos
y estrategias y pasaran a ser considerados como propias de las estrategias
democráticas, no de las socialistas.
No obstante, el autor considera que aproximadamente durante
un siglo, entre las décadas de1860 a 1960, la tradición socialista ejerció
una hegemonía duradera sobre la presencia real de la izquierda. Fueron sus
partidos los que proporcionaron la columna vertebral de movimientos en favor
de la democracia, los que la ensancharon y la defendieron. Los socialistas
–nos dice—nunca pudieron alcanzar solos sus objetivos, siempre necesitaron
aliados. Pero aunque la izquierda fue siempre mayor que el socialismo, los
partidos socialistas continuaron presentes en su núcleo principal.
En esta obra, su autor considera como inseparable en la
izquierda tanto sus acciones parlamentarias, electoralistas como las que él
denomina "extraparlamentarias". Para Eley las reuniones en comités y
partidos son tan importantes como las acciones en las calles. Advierte cómo
la democratización ha entrañado movilizaciones populares, "normalmente ha
llevado aparejada violencia, al menos bajo la forma de acción directa,
polarización, técnicas coactivas y cierta lógica de enfrentamiento". Porque
para Eley los movimientos democráticos que enmarca en las izquierdas,
rebasan los estrechos marcos de lo que actualmente se denomina democracia y
socialismo.
En las décadas de los 70 y los 80 –dice el autor— "el brío
combativo de la política democrática popular emigró (...) a nuevos
movimientos sociales y ciudadanos notablemente creativos que actuaban más
allá de los límites del sistema parlamentario": los movimientos pacifistas,
ecologistas, de liberación de la mujer, de igualdad racial, de activismo de
los gays y las lesbianas, multiculturales, contra la corrupción, y muchos
más. De modo que a finales de los años 90, los partidarios de la izquierda
en Europa se encontraban ante un panorama complejo, donde la actividad
izquierdista rebasaba el núcleo histórico del socialismo, los partidos
socialdemócratas o comunistas carecían de imaginación para dar respuesta a
las nuevas circunstancias y muchas veces continuaban existiendo como simples
vehículos electorales.
El voluminoso tomo de unas 700 páginas está dividido en
cuatro grandes partes: "Socializando la democracia, preparando el futuro",
"Guerra y revolución, 1914-1923", "Estabilización y la «guerra de
posiciones»", y "Futuro imperfecto". En la primera, veremos las definiciones
de pueblo, socialismo, democracia, izquierda; el surgimiento de la clase
obrera y los procesos de industrialización, la ascensión de los movimientos
obreros. La segunda parte está dedicada a la I Guerra Mundial y la
revolución rusa. La tercera, al fenómeno del estalinismo y los movimientos
marxistas occidentales, el fascismo, los frentes populares. La cuarta parte
será dedicada a los movimientos estudiantiles, feministas, la influencia en
la izquierda europea de sucesos en Cuba y América Latina, Gorbachev, el fin
del bloque socialista y sus consecuencias.
Es una fabulosa obra que mueve a reflexiones y a romper
estrechos marcos conceptuales. Les llama a los fenómenos sociales y
políticos de los últimos decenios del pasado siglo por su nombre, y nos
explica de las nuevas circunstancias mundiales.
Me despido con una cita de Stuart Hall que Eley utiliza como
exergo en sus "Conclusiones", y los invito a buscar este libro:
Gramsci dijo: "Vuelve la cara con violencia hacia las
cosas tal como ahora existen". No como te gustarían que fueran, no como
piensas que eran hace diez años, no como se escribe sobre ellas en los
textos sagrados, sino como son realmente: el terreno contradictorio,
pedregoso de la coyuntura actual.
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