|
Título:
|
Culturas encontradas: Cuba y los Estados Unidos |
 |
|
Autores: |
Rafael Hernández y John H. Coatsworth coordinadores |
|
Fuente: |
Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana
"Juan Marinello" y
Centro de Estudios Latinoamericanos "David Rockefeller" |
|
Ciudad: |
La Habana |
|
Año de la
publicación: |
2001 |
|
ISBN |
959-242-032-7 |
|
Más información: |
e. mails:
drclas@fas.harvard.edu,
cidcc@cubarte.cult.cu |
Según nos dicen los coordinadores de este volumen en su
Presentación, es este el resultado de investigaciones de ambos centros de
estudios – el Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana
"Juan Marinello" y el Centro de Estudios Latinoamericanos "David Rockefeller"--,
los cuales además decidieron unir fuerzas y convocar primero a un taller en
La Habana, en 1999.
El recorrido fue amplio en tanto abarcó música, literatura,
educación, religión y asuntos raciales. Un grupo de especialistas cubanos y
de Estados Unidos tuvieron a su cargo las exposiciones que después hemos
podido conocer por esta edición. Dividido en cuatro partes, la primera de
este libro está dedicada a la música, quizás el ámbito en que más inter-influencias
alcanzan ambas culturas al ser dos de los tres centros de producción musical
más poderosos del continente –el tercero, Brasil.
La norteamericana Lisa Maya Knauer, estudiante de la
universidad de Nueva York adelanta en su trabajo la manera en que la
rumba (¿o el complejo de la rumba dividido en guaguancó, columbia y
yambú?) ha sido introducida en centros urbanos de Estados Unidos, con las
sucesivas oleadas migratorias desde la isla. En el trabajo de esta
investigadora, cuya aproximación a este género es reciente, no queda clara
la diferencia entre los conceptos de "rumba", "cantos religiosos" propios de
un bembé, u otras manifestaciones que ella denomina "folklóricas". Su
exposición está mezclada con sus vivencias por las calles de New York, donde
las prácticas de religiones de origen africano por parte de muchos
emigrantes de la Cuenca del Caribe se unen a las de los exiliados cubanos y
la interpretación de la música sufre alteraciones.
Ya en el trabajo de Leonardo Acosta, acucioso investigador y
escritor cubano, encontramos un cuerpo de ideas preciso e informado que
ayuda un poco más a desentrañar las inter-influencias de ambas culturas en
diversos géneros musicales. Se trata de un recorrido histórico que comienza
con los antecedentes a la primera intervención de EEUU en Cuba a fines del
siglo XIX y culmina en nuestros días. "La presencia del toque cubano"—dirá
Acosta—crea históricamente un territorio aparte, de recíproca fertilización,
que ha sido capaz de resistir cuarenta años de ruptura y aislamiento entre
los dos países." Quizás ambos trabajos se complementen, y Knauer le recuerda
a Acosta que a pesar del rompimiento de relaciones intergubernamentales, la
presencia de casi un millón de cubanos asentados de Estados Unidos después
del 59, más los intercambios informales entre familiares, instituciones e
individuos, se hayan encargado de tejer la trama de influencias recíprocas
que el cierre de embajadas en 1960 interrumpió.
Un trabajo del arquitecto cubano Mario Coyula nos lleva de
la mano por las influencias de Cuba al sur de la Florida en la arquitectura,
comidas y las modas, después de brindarnos un amplio panorama sobre las
relaciones artísticas entre estas dos naciones y pueblos. La literatura del
exilio será abordada en los ejemplos de las obras de Cristina García y Zoe
Valdés, dos escritoras de origen cubano con gran profusión de ventas en la
actualidad. Aunque la Valdés radica en Francia, la promoción de su obra se
debe principalmente al público cubano y de América Latina asentado en
Estados Unidos, por lo que en el análisis que hace Esther Whitfield el papel
de este mercado será principal.
En el ámbito de las indagaciones sobre las religiones, el
libro nos muestra trabajos del pastor presbiteriano, Rafael Cepeda, del
Vicario General de La Habana, Carlos Manuel de Céspedes y García-Menocal, y
del profesor de Harvard James L. Martory. Cada uno de ellos abordará las
culturas entrelazadas en las religiones protestantes, católica y de origen
africano, en específico en la religión aportada por la nación lucumí. Sin
embargo, los comentarios del etnógrafo Rogelio Martínez Furé se unen a las
visiones aportadas, para completar un panorama que difícilmente podremos
encontrar de conjunto en otras obras.
Cierra el tomo, los debates acerca de las repercusiones que
los problemas raciales de los negros en Estados Unidos tuvieron sobre Cuba,
con un trabajo de Digna Castañeda; un curioso análisis de los negros cubanos
y de Estados Unidos en su relación con el béisbol a cargo de Lisa Brock y
Otis Cunningham; y un trabajo del profesor Alejandro de la Fuente donde
avizora posibles problemas raciales en la Cuba del futuro, después de lo que
él dice fue la concepción martiana del "cubano es más que blanco, más que
mulato, más que negro", la de la Cuba mestiza de Guillén, y "la noción
igualitaria (e incolora) de pueblo de la Revolución cubana".
Es una obra de interés para los interesados en los ámbitos
de la cultura, historia, política, y la sociología.
|