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El informe "Democracia en América Latina"
es considerado por el PNUD como la más importante iniciativa de la entidad
en el continente latinoamericano en los últimos años.
El Informe contiene: datos estadísticos sobre la democracia en 18
países de América Latina, los resultados de una encuesta aplicada a
19 mil ciudadanos, las experiencias de 231
líderes políticos y sociales en los procesos de democratización en América
Latina. Los 18 países de la región donde las
entrevistas para el estudio fueron realizadas son:
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá,
Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Por primera vez se realiza un trabajo de estas características,
que ofrece una mirada profunda e integral sobre la Democracia en
América Latina. Así, el PNUD reafirma su mandato de promoción de la
gobernabilidad democrática y se suma al esfuerzo y compromiso de defensa
de la democracia, asumido, entre otros, por los países latinoamericanos
en la Carta Democrática de la OEA y a través del Grupo de Río.
El informe resalta que en América Latina, a
pesar de ser la primera región en el mundo casi en
su totalidad democrática, el sistema no ha
resuelto el tema de la pobreza ni el de la desigualdad.
Asesores y consultores del PNUD explicaron que en el
Centroamérica, donde la
democracia ya se ha consolidado, aún prevalecen altos niveles de pobreza,
violencia y desigualdad social, lo cual ha impedido el progreso de la
región. Por ello, es imperativo que haya
más participación ciudadana en la política, mayor
crecimiento económico con distribución del ingreso y no permitir que
el sector privado dirija la economía.
El informe también revela que una profunda
crisis de confianza amenaza a las democracias de
América Latina al punto que la insatisfacción de los
ciudadanos con sus líderes supondría sacrificar los regímenes
democráticos a
favor de los autoritarios.
Elaborado por un grupo de expertos independientes, el estudio afirma que
Latinoamérica ha logrado importantes avances en los últimos 25 años y
ahora es la única región en vías de desarrollo
gobernada prácticamente en su
totalidad por líderes elegidos democráticamente.
Sin embargo, el proceso "no ha estado exento de reveses" y el débil
crecimiento económico, las profundas desigualdades, los deficientes
sistemas jurídicos y de servicios sociales han
generado malestar. Han socavado además la
confianza hasta el punto de que más de la mitad de
los ciudadanos de la región preferiría un régimen autoritario a uno
democrático si le "resolviera" sus problemas económicos.
En 2003, la región contaba con 225 millones de personas cuyos ingresos se
situaban por debajo de la línea de pobreza, indica el estudio que
también destaca disparidades sin precedentes en la
distribución del ingreso nacional de los países de
la región.
Los expertos, encabezados por el ex canciller
argentino Dante Caputo, señalan que existe un
amplio compromiso con los principios fundamentales de
la democracia en Latinoamérica, pero los ciudadanos creen que los
gobiernos no han cumplido con sus aspiraciones
políticas, sociales y económicas.
Una mayoría de los políticos consultados coincide en que han aumentado los
controles al poder y la participación ciudadana, y que casi ha
desaparecido el riesgo de insubordinación militar.
Pero las democracias de la región afrontan dos problemas: la crisis de los
partidos políticos, que según muchos no están cumpliendo
adecuadamente su papel, y la tensión entre poderes
institucionales y lo que denominan poderes
fácticos, en especial la cúpula empresarial y financiera.
Los expertos también mencionan entre los
problemas el hecho de que en algunos países los
partidos políticos sean acompañados o reemplazados por
movimientos ad hoc, en muchos casos en torno a "caudillos
carismáticos".
El informe, titulado "La democracia en América Latina", recuerda que desde
el año 2000 cuatro presidentes electos se vieron obligados a
renunciar al cargo antes de concluir su mandato
como consecuencia de una caída en picado del apoyo
popular.
El documento advierte que "no pretende evaluar a los gobiernos o a los
países ni elaborar alguna suerte de ranking (clasificación) nacional
de la democracia".
Su objetivo es hacer un diagnóstico del estado de la democracia en la región
que permita apuntar deficiencias y carencias para entablar un debate
y buscar alternativas frente a los desafíos.
El informe concluye que el logro del desarrollo democrático está íntimamente
ligado a la búsqueda de mayor igualdad social, la lucha eficaz contra
la pobreza y la expansión de los derechos de los
ciudadanos.
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