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Una conferencia
pronunciada por Fernando Savater en el Poliforum Cultural Siqueiros, en
abril de 1997, nos llega presentada en forma de libro. La conferencia se
propone establecer una distinción entre los ámbitos sociales y
políticos, y la persona ética y el ciudadano con un lenguaje sencillo,
asequible al público presente entonces, y al lector de esta edición.
En este libro el filósofo
describe la forma en que intervienen socialmente la política, la ética y
la ciudadanía, sobre la base de una "deontología" que, a su juicio, debe
explicar cada uno de estos ámbitos.
"La perspectiva de la
ética y la de la política son diferentes. La ética es la actitud o la
intención del individuo frente a sus obligaciones sociales, personales",
afirmará, para adentrarse en la explicación de esta aseveración. Y más
adelante nos dirá de la política que "necesita la complicidad y el apoyo
de los otros", que "quiere instituciones y no solamente buena voluntad,
o intenciones". Se deduce de las explicaciones del filósofo que estos
ámbitos serán círculos tangenciales, pero con sus propias dinámicas,
propósitos y leyes. "No se pueden curar los males de la política a base
de la ética", asegura.
No obstante, aclarará más
adelante, "la ética, es decir la reflexión sobre la libertad, sobre lo
que queremos, sobre los valores, sirve o tiene o brinda un marco
necesario para las expectativas de los políticos". Y es quizás en estas
reflexiones cuando la disertación de Savater se nos vuelve más
interesante:, al imbricar la participación de los individuos, de los
ciudadanos en los círculos de la ética y la política: "Creo que hay
fundamentalmente tres valores, tres fuentes de valores, tres nódulos
duros de valoración en los cuales coinciden la ética y la mejor
política." Estos tres círculos serán para Savater:
- La inviolabilidad de la persona
humana –"no sacrificar a ninguna persona que sea fin en sí misma, a
objetivos colectivos (...) no sacrificar una generación por el
bienestar de la siguiente (...) ni sacrificar parte de la población
por el bienestar de otra parte".
- La autonomía de la persona, o sea,
el valor de los planes de vida, los ideales –"el derecho a plantearse
objetivos, transformaciones, experimentos en el campo de la estética,
de la sensualidad, incluso en el del planteamiento del desarrollo
humano".
- La dignidad de la persona –"tratar
a cada persona según sus méritos (...) y no de acuerdo con su sexo,
raza, ideología religiosa u otros criterios excluyentes (...) la
política deberá estar dispuesta a reconocer la dignidad humana sin
discriminaciones de ningún tipo, sin clasificaciones en humanos de
primera, de segunda o de tercera".
Para Savater el papel
ciudadano, sus posibilidades dentro de un sistema de pluralidad política
son asuntos principales Amante de la libertad del individuo y de las
sociedades libres, considera también obligaciones para los políticos,
pero también deberes y respetos que éstos no deberán transgredir. Lo
cual no implica --de acuerdo con el autor de La política para Amador--,
que no existan conflictos: "Sólo las colectividades que están sometidas
a tiranías carecen de conflictos", dirá para añadir, "... las sociedades
humanas libres son conflictivas y, en cuanto más libres, más
conflictivas (...) la tranquilidad es un sueño dictatorial,
autoritario."
El filósofo español,
nacido en 1947, en San Sebastián es un intelectual comprometido con los
problemas de su sociedad. En una entrevista publicada en la revista de
la UNESCO a propósito de su activismo contra el terrorismo de la
organización vasca ETA nos dice: "No creo que sea legítimo sustituir una
democracia de ciudadanos por una democracia étnica." "Lo único que
intento es utilizar la audiencia pública que pueda tener para ponerla al
servicio de algo que me parece importante, que es la defensa del Estado
de derecho y la lucha contra el totalitarismo en mi tierra".
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