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Esta vez, la edición de
la editorial Prometeo de un clásico latinoamericano nos lleva a
incluirlo en nuestras reseñas. Porque los conceptos desarrollados en
Las fuerzas morales, de José Ingenieros, no pierden vigencia, sino
todavía nos alertan de problemáticas universales y constantes: el deber
de los jóvenes de descubrir la fuerza de la moral en el tiempo que les
corresponde vivir, para transformar su entorno:
Para la joven generación de nuestro tiempo es esencial
conocer las fuerzas morales que obran en las sociedades
contemporáneas: virtudes para la vida social, que no descansan bajo
ninguna cúpula. Más que enseñarlas o difundirlas, conviene
despertarlas en la juventud que virtualmente las posee.
Ordenadas sus ideas en 12
capítulos -- Las fuerzas morales; Juventud, entusiasmo, energía;
Voluntad, iniciativa, trabajo; Simpatía, justicia, solidaridad;
Inquietud, rebeldía, perfección; Firmeza, dignidad, deber; Mérito,
tiempo, estilo; Bondad, moral, religión; Verdad, ciencia, ideal;
Educación, escuela, maestro; Historia, progreso, porvenir; y Terruño,
nación, humanidad-- esta obra, considerada como "guía de juventudes" en
América Latina, se acerca al positivismo en su intención de acercarse a
los hechos y descartar lo místico.
Para Ingenieros, las
fuerzas morales van a estar en constante movimiento, y variarán de
acuerdo a los nuevos contextos:
En el perpetuo fluir del universo nada es y todo
deviene (...) Al par de lo cósmico, lo humano vive en eterno
movimiento; la experiencia social es incesante renovación de
conceptos, normas y valores. Las fuerzas morales son plásticas,
proteiformes, como las costumbres y las instituciones. No son
tangibles ni mensurables, pero la humanidad siente su empuje.
Los jóvenes –para el
autor-- serán los que no sientan complicidad con el pasado, los que
estén dispuestos a emprender nuevas hazañas de acuerdo con sus nuevas
circunstancias, en tanto el universo es "un perpetuo fluir":
Además, concebirá las
generaciones como no definidas por la edad, sino por el conjunto de
individuos aunados bajo un nuevo propósito social. Para ello, la moral
será la fuerza que los mantendrá unidos y que los llevará a lograr
estadios superiores. Cada generación –nos dice Ingenieros— renovará sus
ideales en un continuo flujo de propósitos y acciones que no permitirán
la inercia.
Cada vez que una generación envejece y reemplaza su
ideario por bastardos apetitos, la vida pública se abisma en la
inmoralidad y en la violencia. En esa hora deben los jóvenes (...)
renovar el mundo moral y en ellos ponen su esperanza los pueblos que
anhelan ensanchar los cimientos de la justicia.
Y más adelante nos dirá
sobre la fuerza de la moral emanada de la propia sociedad en que se
vive:
El sentimiento de una obligación moral no es categoría
lógica ni mandamiento divino; existe como producto de la convivencia y
engendra sanciones efectivas en la conciencia social. La vida en común
exige la aceptación del deber por cada individuo y el respeto de sus
derechos por toda la sociedad; en la medida en que se armonizan lo
individual y lo social, condicionándose recíprocamente, la solidaridad
reemplaza al antagonismo y la cooperación a la lucha.
Sus visiones acerca de la
nación intentan trascender también el inmovilismo creado por partidos o
gobiernos que se sucedan en el poder sin renovarse. Al tiempo que
descartará el culto mítico a la patria carente de programas innovadores
basados en la cambiante realidad de las sociedades:
El bienestar de los pueblos es incompatible con
rutinarios intereses creados, y de tiempo en tiempo necesita
inspirarse en credos nuevos (...) El culto mítico de la patria, como
abstracción ajena a la realidad social, fue siempre característico de
tiranuelos que inmolaron a los ciudadanos y deshonraron a las
naciones. Aunque invoquen la patria para cubrir su bastardía moral,
son enemigos de la nacionalidad los que no presienten el devenir de su
pueblo, los que lo oprimen, los que lo engañan, los que lo explotan.
Las fuerzas morales
es una recopilación de escritos publicados por José Ingenieros, entre
los años de 1918 y 1923, en diversas revistas, que dan a conocer su
visión durante una época en la que el filósofo y psicólogo argentino
participó en actividades de defensa de la soberanía de las naciones de
la región. De ahí que muchas de sus ideas mantengan plena vigencia, en
tanto la aspiración de muchas organizaciones regionales, partidos
políticos e incluso de alianzas intrarregionales continúe siendo la de
lograr la unión de naciones de la América Latina.
José Ingenieros murió en
Buenos Aires en 1925. Fue uno de los intelectuales de mayor peso en la
cultura argentina y latinoamericana del siglo XX, un importante
referente de su tiempo en los campos de la psicología y la filosofía.
Puede leerse una edición
digital de La Fuerzas Morales de la
Biblioteca Virtual Antorcha
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