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Si siempre aprendemos de
la lectura de un libro, éste no va ser la excepción. Los lectores podrán
haberse preguntado qué relación puede existir entre el "género" y la
"seguridad". Y en realidad, no mucho si se parte de un criterio estrecho
sobre estos términos. Pero la Fundación Género y Sociedad (GESO) en la
presentación de esta obra nos propone partir de un concepto de género
más amplio, y de uno de seguridad entendida como seguridad humana
o seguridad democrática. Para GESO se trata de nuevos marcos
conceptuales en los que una perspectiva inclusiva de género y "una
doctrina amplia de seguridad", como es la de seguridad democrática,
quedan articuladas.
Desde la introducción,
los autores nos dicen que existen en la actualidad serias dificultades
para relacionar las temáticas de género y la de seguridad. Que la
primera dificultad radica en que esa relación es todavía prácticamente
inexistente para las ciencias sociales o humanas, y que no fue hasta
hace relativamente muy poco tiempo que las Naciones Unidas llegaron a
adoptar la primera resolución que incluye el concepto de género en el
ámbito relativo a la paz y la seguridad, aunque desde una perspectiva ya
superada.
Los estudios de género,
como tal, se iniciaron sólo en la década de los años 70, por lo que nos
dice este texto que existe un desfase entre el desarrollo que han
adquirido los estudios sobre género (acerca de las mujeres) y su
relación con los estudios sobre paz y seguridad. En la actualidad es
difícil encontrar una verdadera integración de la problemática del
género con las perspectivas sobre seguridad, de modo que respondan al
"cruce" que debe haber entre estos tópicos.
Los autores enfatizan que
se trata no sólo de una articulación temática, sino que es necesario
"mantener una consistencia metodológica suficiente para trabajar en el
terreno operativo. Es decir, es necesario que exista consistencia
interna entre el enfoque conceptual, la perspectiva metodológica y las
correspondientes herramientas operativas para que pueda hablarse de una
orientación estratégica en este sentido". De ahí que adelanten una
crítica acerca del número insuficiente de manuales de aplicación
metodológica que se encuentran disponibles, a la hora de revisar el
panorama instrumental existente. Por lo que expresan sus opiniones
acerca de diferentes manuales en uso elaborados unos por la Agencia
Canadiense para el Desarrollo (CIDA), y otro por la Agencia de
Cooperación Alemana (GTZ), del cual, adelantan es el más completo e
integral.
Nos advierten Gomáriz y
García de las deficiencias al conformar la agenda de seguridad
democrática si solamente se tienen en cuenta las dimensiones de la
seguridad ciudadana en el interior de los países (fuerzas armadas y
policía), y la seguridad y el conflicto entre países (defensa, sistemas
de paz y seguridad), y no se incluye una tercera dimensión de este
aspecto, como son los aspectos no tradicionales de seguridad (semejantes
a los de la agenda sobre desarrollo humano).
La inclusión de tablas
estadísticas y gráficos a lo largo de todo este texto ayuda a comprender
los conceptos teóricos que se manejan, con un lenguaje que no es
directo, sino dirigido a especialistas. En una de ellas, dedicada a
reflejar los por cientos de mujeres en diversos países incorporadas a
las fuerzas armadas, vemos, por ejemplo, que en 1998 los países con un
mayor número de mujeres en estas actividades armadas eran Sudáfrica (
24, 3 %), Estados Unidos (14,5 %), Rusia (14,4 %), Australia (13, 4 %) y
Canadá ( 10 %).
Sin embargo, aunque en
países latinoamericanos y del Caribe, como los centroamericanos, la
incorporación femenina a los cuerpos armados es mínima, los autores nos
dicen de un alto por ciento de incorporación de mujeres a los cuerpos de
seguridad. Sobre todo, del trabajo de género que se desarrolla en países
como El Salvador, Guatemala o República Dominicana para incorporar la
perspectiva de género a los trabajos de la policía, con el objetivo de
"brindar un mejoramiento en la calidad de los servicios de seguridad
ciudadana a la población".
En la medida en que se
avanza en la lectura nos vamos interesando más en el tema y descubrimos
datos, y situaciones, que no se abordan en la literatura cotidiana. Los
problemas relacionados con las mujeres en los conflictos armados, tanto
como actoras o como víctimas, los problemas relacionados con ello en
Bosnia, o en El Salvador, donde a finales de la guerra civil
desarrollada en este país el número de mujeres incorporadas a las FMLN,
por ejemplo, ascendió a la cifra de entre un 25 y un 30 por ciento de
sus miembros. Aunque el por ciento de mujeres víctimas es mucho mayor,
según nos dice un informe de Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y
Seguridad de 2002, donde se dedica un capítulo completo al impacto de
los conflictos armados sobre mujeres y niñas, referidos a la violencia
general y sexual, el tráfico, el efecto en la salud, los aspectos
socioeconómicos, los desplazamientos, las detenciones y desapariciones.
No es éste un libro para
el gran público, sino concebido para especialistas, activistas de
género, de organizaciones dedicadas a la paz y la seguridad, a todo
aquél interesado en lograr equidad en la seguridad, para alcanzar
democracias más plenas.
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