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El antropólogo Jorge
Durand, profesor e investigador en la Universidad de Guadalajara,
México, y Douglas S. Massey, demógrafo y profesor en el Departamento de
Sociología de la Universidad de Princeton, New Jersey, Estados Unidos,
han vuelto a unirse para brindarnos un nuevo libro sobre temas
migratorios. Coautores de Los ausentes (1989), Milagros en la
frontera (2001) y Beyond smoke and mirrors (2002), en esta
nueva entrega conjunta van a abordar en específico el análisis de este
fenómeno en sus implicaciones para México y para Estados Unidos, dados
los cambios recientes del patrón migratorio entre estos países.
Los autores nos dicen en
la Introducción de Clandestinos que el perfil del fenómeno
migratorio mexicano se ha vuelto mucho más complejo, en tanto ya no hay
"un prototipo del inmigrante mexicano" en Estados Unidos: Las regiones
de origen se han diversificado, ha aumentado la migración urbana, se han
sumado las mujeres y los indígenas a las corrientes migratorias, se
prolonga la estancia de los migrantes, y han existido cambios en su
situación legal.
Una de las
particularidades del fenómeno migratorio entre Estados Unidos y México
es que es centenario y está considerado como el flujo migratorio
contemporáneo con mayor antigüedad en el ámbito mundial, de ahí que haya
generado abundante literatura. Para varios autores los ciclos
migratorios suelen durar una veintena de años, sin embargo el mexicano
hacia Estados Unidos sólo observa ese patrón en cuanto a sus ciclos de
movimiento pendular, de acuerdo con Durand y Massey.
Estos autores le conceden
una importancia clave a la ley migratoria de 1986 (Immigration Reform
Control Act, IRCA), la cual "transformó totalmente el patrón migratorio
entre México y Estados Unidos desde el punto de vista sociológico y
demográfico", en tanto tenía como principal objetivo detener el flujo de
indocumentados y regularizar la inmigración. Para ello, se sustentaba en
cuatro instrumentos legales: una amnistía amplia para los inmigrantes
que residían irregularmente en el país hace varios años; una amnistía
restringida para trabajadores agrícolas; un conjunto de medidas y
sanciones a los empleadores de inmigrantes indocumentados; y un refuerzo
substancial del control fronterizo.
Sin embargo, ambos
especialistas consideran que mientras la implantación del IRCA hizo
aumentar sensiblemente el índice de legalidad de la comunidad migrante
mexicana y abrió múltiples oportunidades, "otros procesos paralelos han
jugado en contra", entre ellos la creciente población indocumentada y
las actitudes y leyes represivas y discriminatorias en contra de la
población migrante. Aunque este fenómeno no es exclusivo de la migración
Entre Estados Unidos y México, sino encuentra paralelos en otros
procesos y acuerdos migratorios de otros países de América Latina con
Estados Unidos.
Dividido en seis
capítulos, el libro abordará en su capítulo uno, los diferentes enfoques
teóricos de la migración desde la economía clásica, mercados laborales
segmentados, sistemas mundiales, capital social, causalidad acumulada y
la teoría migratoria reconsiderada. El segundo capítulo nos situará en
la historia de la migración entre México y Estados Unidos, y las
premisas para entender este fenómeno. El tercero, tendrá a su cargo el
abordaje de las regiones de origen, históricas, fronteriza, central, del
sureste, el impacto regional y demográfico. El capítulo cuarto está
dedicado a las regiones de destino: patrones de distribución geográfica,
concentración y dispersión, región de los grandes lagos, planicies,
costa este, lo considerado como "migración en bloque". El análisis de la
dependencia de Estados Unidos de la migración mexicana se reserva para
el capítulo cinco. Y ya el sexto nos brindará lo que los autores
consideran "la nueva fase migratoria".
La lectura de
Clandestinos es erudita y apasionante al mismo tiempo. Aunque no es
un libro dedicado al gran público, el tratamiento del tema y la
información que Durand y Massey ofrecen invita a recorrer sus páginas.
Es lectura que les recomendamos a los visitantes de Futuros.
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