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"La construcción de un
paradigma alternativo al actual modelo prohibicionista, debe tener como
responsabilidad el análisis y evaluación de las decisiones que en su
nombre se han desarrollado a lo largo del siglo XX y del milenio que ha
comenzado. El escenario de la erradicación forzosa es un buen ejemplo de
la crisis de la "tolerancia cero". Las combinaciones de técnicas
químicas, biológicas y manuales para erradicar cultivos, no cambian en
nada los términos de la estrategia. Quizás la manual tiene un impacto
ambiental menor a las demás. Sin embargo el problema no es la técnica.
Es la construcción paciente de una estrategia que supere los errores del
modelo de "guerra a las drogas" y se desarrolle con lo mejor de las
recientes experiencias de "reducción de daños", creando nuevos puntos de
referencia hacia tratos más humanos para los adictos, respeto a las
libertades individuales y cree alternativas reales a los sectores más
pobres involucrados en la producción de materia prima. Pero ¿Estarán realmente
comprometidos en esta tarea los grandes beneficiarios colaterales y
ocultos de la prohibición, esto, es, el sistema financiero
internacional, los grandes productores de armas, incluyendo las químicas
y biológicas, los empresarios y comerciantes de precursores, los
contrabandistas y empresarios de otras economías ilegales de miles de
millones de dólares, los políticos fundamentalistas de Europa y Estados
Unidos, los señores de la guerra en Colombia y las instancias de
seguridad de las grandes potencias? Las cuentas son claras: ¿No
deberíamos entonces hablar mucho más de narcotráfico y un poco menos de
cultivos ilícitos?"
Una de las formas en que
se expresan las características de los conflictos de hoy, es el papel
que desempeñan en su interrelación, la economía y la guerra. Diversos
análisis vienen insistiendo en la necesidad revalorizar la incidencia de
factores económicos en los conflictos civiles, tanto a nivel
macroeconómico como en el papel de actividades ilegales asociadas al
narcotráfico y que operan como fuente de financiación de la guerra.
Entre las condiciones
sociopolíticos que se requieren para que en un territorio se instalan
diversas formas ilegales de acumulación, se destacan en primer lugar, la
existencia de una capacidad de ejercicio de la gobernabilidad. En
segundo lugar, una débil organización de la sociedad o presencia de unas
redes o estructuras de socialización muy disminuidas. En tercer lugar,
un tipo de funcionamiento del Estado a través de procesos que acentúan
la connotación personalizada del poder, encontrando en las estructuras
patrimonialistas y la ausencia de institucionalización, un escenario que
favorece la informalización de lo político.
En ese escenario se
aborda acá una mirada regional del conflicto armado colombiano y sus
interrelaciones con la economía de las drogas ilegales, buscando el
conocimiento de la racionalidad de sus protagonistas bélicos. Se trata
de poner en el centro de la discusión, la compleja relación entre guerra
y cultivos ilícitos buscando ir más allá de la imagen simplificada de
éstos como "finanzas de la guerrilla", con la cual se borra el
reconocimiento de la presencia de unas comunidades que resistan en medio
de la confrontación. Sobre ese escenario, el texto busca propiciar una
reflexión amplia que permita fortalecer las propuestas que se adelantan
en los niveles locales y regionales y explorar nuevas ideas para la
construcción de opciones de manejo al problema de los cultivos ilícitos
y el replaneamiento de las propuestas de desarrollo alternativo.
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